Seguro que en algún momento de tu aprendizaje te has estancado, y no tienes claro cómo seguir progresando.
Las viejas rutinas y figuras que conoces te resultan insuficientes, insulsas, y su sola repetición no se traduce en una mejora cualitativa de tus habilidades de baile.
Quizás sigue fallando ese Swing out, o no te convence el ritmo de tus triples. Puede que te falte técnica para bailar de manera más controlada y eficaz, o que no sepas improvisar con la música.
Y es que no siempre mejorarás haciendo lo mismo, y esto incluye tomar tus clases y bailar socialmente.
La constancia y la repetición no siempre se traducen en mejoras; y es que cuanto más progreses como bailarín, más personales serán los caminos que debes explorar para mejorar.
A veces, deberás abrazar ideas que parecen contradictorias, o cuanto menos, irónicas.
Toma clases de principiante
Como dice el saber popular, a veces hay que dar algunos pasos atrás para poder avanzar. Y es que resulta más difícil desaprender malos hábitos que aprender bien desde el principio.
Las clases más básicas te darán perspectiva, te ayudarán a darte cuenta de todo lo que has aprendido hasta ahora, pero también suministrarán nuevos matices que no captaste cuando comenzabas.
Esto se llama aprendizaje en espiral, y consiste en ampliar los conceptos gradualmente volviendo periódicamente sobre ellos, en lugar de tratar de aprenderlo todo de una vez.
Al tomar clases de un nivel inferior; se captarán claves y detalles que pasaron desapercibidos la primera vez, lo que te permitirá revisar aspectos fundamentales de tu técnica y de tu movimiento, mejorando todo el andamiaje de tu baile.
Deja de bailar
Parece raro que para mejorar tu baile debas dejar de bailar, pero a veces es así. Por paradójico que parezca, cuantos más años lleves bailando con mayor frecuencia necesitarás hacer pausas.
Y es que el progreso será cada vez más lento, y obtener mejoras por encima del promedio, será difícil. Este fenómeno se llama rendimientos decrecientes.
Esto es, cuanto mejor seas en algo, más difícil será mejorar. Por ejemplo, quizás aprendiste el Swing out en tu primer año de clases, pero llevarlo a su perfección puede suponer toda una vida.
Distanciarte de tu baile y entregarte a otras actividades, puede darte otra perspectiva, hacerte regresar con nuevas ideas. Y puede ayudarte a seguir disfrutando de baile.
Toma clases de otro estilo
Es irónico, pero, aunque no aprecies estos estilos, tu Lindy Hop puede mejorar si aprendes salsa, o tango.
Al aprender un estilo muy diferente al que practicas, con músicas diferentes, tu mente estará obligada a expandirse, a salir de los viejos pasos repetidos casi por reflejo.
Cambiará la relación de tu cuerpo y de tu cerebro con la música, rompiendo esquemas y dándote un buen puñado de ideas, técnicas y cualidades de movimiento que no conocías.
No es necesario que llegues a dominar este nuevo estilo, pero puede ampliar las posibilidades de tu baile y, sobre todo, ayudarte a salir de los moldes de tu estilo principal, mejorando tu espontaneidad y tu creatividad.
Mira a los clásicos
Sí, en lugar de practicar puedes mejorar sentándote y mirando a los maestros, especialmente a los clásicos.
Los bailarines de Swing clásicos no tenían internet, ni aprendían, en general, tomando clases. Es por eso que su baile siempre nos parece fresco, natural y espontáneo.
Aprender con clases impone una cierta estructura, una especie de molde a nuestro baile, que hace que los bailarines modernos tiendan a parecerse entre ellos.
Los clásicos, que puedes admirar en nuestra videoteca, tenían ese “algo” que ha desaparecido en casi todos los bailarines que aprenden en escuelas.
Ellos eran todos distintos. Contemplarlos puede hacerte recuperar la inocencia y quitarte el miedo a “no hacerlo como me lo han explicado”.
Nosotros hacemos pasos, ellos bailaban.
¡Aprende historia!
La mayoría de los bailarines recreativos modernos desconocen la historia del Lindy Hop, del Authentic Jazz o del Balboa.
Quizás reconozcan a Frankie Manning, y eso es todo. Pero aprender la verdadera historia de los bailes Jazz y sus figuras principales, no es un mero ejercicio intelectual.
Conocer el contexto social, antropológico y musical de los diferentes periodos, te harán entender por qué bailas de esa manera. O por qué unos pasos de baile se convirtieron en otros. O cuál es la esencia del Swing out.
Tu amor por estos bailes solamente se hará más profundo, y al conocer el origen de las cosas, sabrás darles el sentido que ahora se te escapa.
Conclusión
¡Si quieres resultados diferentes... no hagas siempre lo mismo!
Progresar en un estilo de baile requiere adquirir habilidades y conocimientos fuera de ese baile.
¿Se te ocurren otras formas irónicas o paradójicas de mejorar tu baile?









Leer, zambullirse en los relatos de esas raíces, las narraciones en primera persona de quienes estuvieron en el Savoy gestando el sarao con una pasión genuina, desconocedores del alcance de aquellos bailes inventados. EL libro de Norma Miller es un puro viaje para leerse en una tarde.
Me ha inspirado mucho el uso de la obra de Escher para ilustrar el aprendizaje en espiral. He venido llamando esos períodos como de decaimiento momentos ‘oscuros’, pero a la luz de este artículo ahora serán ‘de tránsito’.
Sí, curiosamente ninguno de los bailarines de segunda generación eran conscientes de la trascendencia que tendrían décadas después. ¡El libro de Norma es magnífico! Y respecto al aprendizaje en espiral, sí, para iluminarnos tenemos que atravesar las tinieblas. Un abrazo.
Este articulo además de servir para el baile, sirve para todas las actividades, tanto físicas como mentales.
Muy buen articula