El factor Frankie es la tendencia de muchos bailarines de Swing modernos a igualar el Lindy Hop con el estilo y movimientos de Frankie Manning.
El término fue acuñado por Bobby White, en un artículo donde analizaba la diversidad de estilos entre bailarines de la misma generación que Frankie.
Muchos bailarines de Harlem eran muy diferentes de Frankie. Por ejemplo, la postura doblada, deportiva, que él hiciera popular no era común en su tiempo. Si en lugar de Frankie Manning, hubieran sido Al Minns o George Lloyd los responsables de difundir mundialmente el Lindy Hop, la imagen que tendríamos de este baile sería diferente.
El carisma e impacto de Frankie durante los años 80 y 90, hicieron que, merecidamente, su estilo y pasos favoritos (pecking, promenades, mini dip, shake, etc.) conformaran el programa básico de muchas escuelas de Swing.
Aunque Frankie nos recordaba que, no solo todos los bailarines de su generación eran distintos, sino que se ufanaban de ello.
También conviene considerar que Frankie volvió a enseñar principalmente durante su vejez (de los 70 a los 90 años aproximadamente), adaptando los movimientos a sus capacidades físicas, y tras varias operaciones de cadera.
Esto ha creado una imagen popular sesgada del Lindy Hop, que no representa la diversidad de estilos que tenían los pioneros, pero tampoco al Frankie joven de los años 30 y 40.
Por todo ello, y aunque es imprescindible conocer su legado, es recomendable estudiar las técnicas y el estilo de otros Lindy Hoppers clásicos, incluyendo al Frankie de juventud.
Así completaremos nuestra formación, estimularemos la creatividad, y evitaremos la uniformización en la pista de baile, siguiendo el espíritu de la tradición Authentic Jazz.





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