En el baile, podemos distinguir dos acepciones de estilo que son interdependientes: El estilo de baile y el estilo personal.
Estilo de baile
El estilo de baile remite a los pasos, elementos, aspectos musicales, técnicos e históricos, que la tradición ha codificado como forma de baile independiente, y que distingue un baile de los otros.
Normalmente un estilo de baile viene asociado a uno o más estilos musicales, incluso recibe el nombre del estilo musical principal con el que se practica (por ejemplo, Vals, Tango, Salsa...).
Otras veces, aún existiendo una relación genética entre estilo de baile y estilo musical, el estilo musical ha podido generar diferentes estilos de baile a lo largo de su historia (es el caso de la música Swing, que puede bailarse como Lindy Hop, Balboa, Shag, Boogie-Woogie, etc. dependiendo de las características de cada pieza).
Estilo personal
El estilo personal se refiere a nuestra forma individual de articular e interpretar el estilo de baile, y es lo que hace que dos bailarines del mismo estilo de baile parezcan diferentes.
Encontrar tu propio estilo implica que tu baile parecerá más natural, más orgánico. Probablemente hayas aprendido docenas de movimientos y patrones en tus clases y talleres. Pero no todas las mecánicas te resultarán naturales o reflejarán tu sensibilidad personal.
Aunque el estilo personal desborda lo puramente académico, debe fundamentarse en una buena técnica. El estilo personal es una combinación y selección de todo lo que has aprendido. Para encontrarlo deberás explorar otros estilos de baile, romper tus esquemas y practicar regularmente.
El estilo nace también de las limitaciones. Factores antropométricos como peso o altura van a condicionar lo que nos resulte más cómodo o natural.




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