Efecto monos del Kilimanjaro

El efecto consiste en lo siguiente: Es posible deducir el nivel del bailarín (o al menos el tamaño de su ego) realizando un barrido panorámico de la sala de baile, desde el primer plano situado delante del escenario hasta la parte final más alejada del mismo.

En el Kilimanjaro los monos de más rango ocupan las zonas más altas de la montaña, y bajo ellos, jerárquicamente, cada mono ocupa diferentes alturas de acuerdo a su rango.

Cuando se observa este fenómeno, los bailarines estrella de la comunidad (normalmente con traje y corbata) o los profesores y sus incondicionales más fervientes, ocupan la primera línea ante el escenario; a estos sigue una zona media de bailarines con experiencia, pero más inseguros, y al fondo de la sala se sitúan los principiantes. Normalmente, nadie abandona su área, y si se aleja demasiado, vuelve enseguida a ella.

El efecto monos del Kilimanjaro es un jerarquía social que se crea de forma espontánea en los espacios de baile. Su ventaja es que el individuo encuentra la protección del grupo, formado por individuos a los que reconoce por un nivel similar de baile o amistad previa. La desventaja principal es que se dificulta la movilidad entre “niveles”, creando prejuicios y limitando las posibilidades de un baile auténticamente social.

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