Audiciones en festivales

Normalmente el sistema de audiciones consiste en solicitar que los presentes bailen distintas canciones de tempos variados, cambiando de pareja aleatoriamente cuando se solicita. Los profesores escogen personas para cada nivel de acuerdo a sus observaciones.

Por lo común hay demasiadas personas y muchos emparejamientos descompensados, por lo que este sistema obsoleto suele producir una distribución aleatoria de los niveles.

Podemos distinguir tres sesgos principales en este tipo de audición:

  • Privilegiar a los conocidos/organizadores. Los niveles más altos suelen ofrecerse a bailarines previamente conocidos, o que pertenecen a la organización contratante.
  • Algunos aspirantes acuerdan turnar entre ellos durante la audición, evitando de este modo emparejamientos desventajosos (algo que ocurrió también en la infame audición de GastroSwing 2014).
  • Por último, el tercer sesgo radica en el factor subjetivo, en tanto que los profesores tienden a privilegiar a los que bailan con un estilo similar a ellos, ignorando el flujo interno del baile en pareja (calidad de la conexión, la técnica y el frame) o el bagaje real de cada individuo (un mayor conocimiento del vocabulario de baile hace que patrones similares resulten más fáciles de reproducir).

Podemos agregar que la fatiga de bailar durante una hora para poder determinar el nivel definitivo, es un hándicap extra. En la actualidad existen sistemas de audiciones más avanzados y menos arbitrarios, a saber, los sistemas que incluyen audición entre compañeros o peer audition (como el empleado a veces en Herrang).

Este sistema evita penalizar a bailarines que desde fuera no resultan llamativos pero que poseen una técnica sólida, frente a la tendencia de situar en los niveles superiores a bailarines vistosos cuyas deficiencias técnicas perjudican la dinámica del baile en pareja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *