East Coast Swing

El East Coast Swing a veces también es equívocamente llamado «Jitterbug», pero esta comparación es incorrecta.

Mientras que el Jitterbug evolucionó a partir del Lindy Hop, el East Coast Swing fue específicamente desarrollado por el establecimiento en el mundo de las escuelas del baile, como una decisión empresarial en reacción a la aparición del Lindy Hop.

El East Coast Swing es a menudo la primera forma de swing que se enseña a la gente porque es la más fácil de aprender. A partir de mediados los años cuarenta, el Lindy Hop fue diseccionado y destilado por profesores de las principales academias de bailes de salón con la intención de adaptar sus enseñanzas a unas pistas de baile masificadas y a un público muy numeroso que en general no estaba excesivamente cualificado, aunque eso sí, deseoso de pagar a cambio de unas lecciones de baile.

Tomaron los movimientos más básicos del Lindy Hop, seleccionaron los más fáciles de ellos y basaron el juego de pies en patrones de seis tiempos, similares a los del Jitterbug y el Foxtrot. Además, los profesores de bailes de salón, más atraídos por los estilos de baile latinos (como el Tango argentino, el Pasodoble español, la Samba brasileña, el Merengue portorriqueño, el Mambo cubano y el Cha Cha), añadieron movimientos latinos de cadera a este nuevo baile. Como resultado las escuelas de bailes de salón desarrollaron el estilo East Coast Swing que apenas recordaba vagamente al Lindy Hop y el Jitterbug originales de los años treinta y cuarenta.

Inicialmente las escuelas de baile trataron de ignorar al Lindy Hop y a los bailes de swing en general. A finales de los años veinte, la Asociación de Profesores de Baile de Nueva York (NYSTD), la Asociación Americana de Profesores de Baile (ASTD) y la Asociación Empresarial de Profesores de Baile (DTBA) se reunieron en su asamblea anual para denunciar al Lindy Hop. La Asociación de Profesores de Baile (DTA) llegó a advertir que el Lindy Hop era «una forma de histeria que se demostraría dañina para la estabilidad de la generación actual» y describía este baile como «inaceptable». En 1936 Philip Nutl, presidente de la ASTD, expresó la opinión de que «el swing no duraría más allá del invierno». En 1938 Donald Grant, presidente de la DTBA, dijo que la música swing «es una forma degenerada de jazz, cuyos devotos eran las desafortunadas víctimas de la inestabilidad económica».

Los profesores de bailes de salón se resistían a enseñar Lindy Hop por una variedad de razones. Algunos tenían problemas para perfeccionar los movimientos, no estaban suficientemente familiarizados con el baile, o no eran lo suficientemente ágiles para realizar los pasos y los movimientos con el mismo estilo y el espíritu que se bailaba en la calle, perdiendo la esencia de este baile. Las convenciones de los bailes de salón también restringían ciertos movimientos del cuerpo (especialmente en caderas y torso).

Otros profesores tenían dificultades para enseñar los aspectos de improvisación del baile. Incluso si eran capaces de improvisar ellos mismos, el profesor necesitaba disponer de unos pasos que enseñar o de algún sistema que permitiera ‘enseñar’ la improvisación. También, una vez que los alumnos eran capaces de improvisar creativamente, a los profesores les preocupaba no tener ya nada más por enseñarles. Muchos profesores sentían que la libertad para la improvisación y la innovación era excesívamente difícil para sus estudiantes, entrenados para pensar en la necesidad de una serie de pasos estructurados y de reglas para asegurar un estilo y una gracia apropiados.

Los profesores de bailes de salón también se resistían a enseñar Lindy Hop como consecuencia de la percepción que tenían de sí mismos en cuanto a su posición social. Se veían a sí mismos como los profesores del baile «correcto», académico, definido por la elegancia y la pose. Servían a una clientela conservadora, de clase alta, para quienes aprender a bailar era un asunto de «buenas maneras» y de etiqueta, una necesidad para todos los miembros destacados de ese estrato social. Como muchas iglesias y revistas habían declarado a los bailes de swing como algo maligno y destructivo, los profesores de bailes de salón sentían que no habría mercado para este tipo de bailes en los círculos elitistas en que se movían.

Pero la vitalidad de la música swing y de sus bailes demostraron ser imposibles de ignorar.

A principios de los años cuarenta había numerosos profesores de la calle y escuelas de baile independientes que enseñaban a bailar swing. (Como mencionaba más arriba, la edición del 23 de Agosto de 1943 de la revista ‘Life’ incluso declaraba al Lindy Hop como «baile nacional»). La élite de los bailes de salón poco a poco se dio cuenta de la cantidad de negocio que estaba dejando escapar. En 1942 varias de su instituciones decidieron que «el jitterbug no podía seguir siendo ignorado por más tiempo. Sus ‘brincos’ podían ser refinados para permitirles la entrada en una pista saturada de gente.» Las escuelas de baile afiliadas a la Asociación de Profesores de Baile de Nueva York y las escuelas de Arthur Murray empezaron a documentar y a enseñar swing, incorporándolo formalmente entre sus enseñanzas.

La aceptación del swing por parte de la comunidad de los bailes de salón demostró ser una espada de doble filo. Por un lado, la formalización y codificación del swing facilitó puntos de referencia que resultaron ser extremadamente valiosos para la supervivencia y el progreso, no sólo del East Coast Swing sino también de otros estilos de baile. En todas las formas de expresión artística existen técnicas que facilitan el aprendizaje o que permiten alcanzar un objetivo con más eficiencia; y en la comunidad delBallroom Swing aun hoy hay grandes expertos en la enseñanza de pasos y patrones de baile. Millares de personas han aprendido el swing de los bailes de salón en academias de baile o a partir profesores adiestrados e influídos por este estilo de swing.

Por otro lado, el estilo de swing formalizado, codificado y enseñado por las escuelas de bailes de salón era un estilo de swing mucho más simple («domesticado y refinado»), más apropiado para las pistas de baile abarrotadas, y diseñado a la medida de los clientes ‘tipo’ de las escuelas de baile (sobra decir que el swing no fue el único baile social «domesticado y refinado» por las escuelas de baile de la época, como por ejemplo el Mambo).

El East Coast Swing enseñado actualmente carece del sentimiento, el estílo y el énfasis en la musicalidad, creatividad y libertad que tenían el Lindy Hop y el Jitterbug de los años treinta y cuarenta. Esta formalización ha alcanzado su expresión artística y técnica en la versión de competencia del Ballroom Swing, llamado «Jive», donde todas las parejas bailan esencialmente lo mismo y no se permite ninguna desviación de la norma. Hay que decir que el estilo de swing de los bailes de salón; fue inicialmente llamado «Jitterbug» por las esculas de baile, pero más tarde se le rebautizó como «East Coast Swing» para diferenciarlo del «West Coast Swing», los dos estilos diferentes de swing que se bailaban en ambas regiones de los Estados Unidos.

Técnicamente el Ballroom Swing se define a partir de un patrón básico de seis tiempos compuesto por triples (‘triple-step’, ‘triple-step’, ‘rock-step’). Hay que destacar que el patrón de paso triple era esencialmente desconocido para los bailarines de Lindy Hop y Jitterbug de los años 40 y 50 que aprendieron swing fuera de una escuela formal de baile. El Ballroom Swing consiste casi en su totalidad en patrones de pasos de seis tiempos. Para los temas musicales rápidos, el East Coast Swing a menudo se transforma en un patrón ‘step’, ‘step’, ‘rock-step’, pero el baile permanece técnicamente igual. Aquellos pasos que no encajan fácilmente con los temas rápidos son descartados, en lugar de ser adaptados a las nuevas necesidades.

Estilísticamente, el East Coast Swing se baila con el cuerpo en una posición elevada y derecha. Se enfatiza la acción del brazo y la cadera. Las posiciones abiertas que se enseñaban, normalemnte requerían que ambos bailarines mantuvieran siempre el contacto físico a través de las manos. De esta manera, normalmente no se incluían ‘rupturas’ en los patrones de movimiento. Como se ha dicho, el East Coast Swing se desplaza normalmente en movimientos cirulares, poniendo el énfasis en la forma más que en el estilo individual. Estilísticamente, los pasos y patrones de los bailarines se reflejan mutuamente. El ‘rock-step’ del East Coast Swing a menudo recuerda más a un ‘rock-step’ de estilo «Latino». Durante este ‘rock-step’ a menudo se produce un pronunciado cambio de peso, con los hombros y caderas llegando y saliendo juntos.

En términos generales, la mayor parte de la música swing presente en los bailes de salón tiene un tempo estricto, y se trata de una versión grabada – adaptada – de una canción original. En muchos salones de baile es frecuente la exclusión de toda música original, registrada por los artistas originales en géneros como Big Band, Jump Blues, etc. La mayor parte de la música «swing» presente en estos bailes a la que se denomina «Lindy Hop/Jitterbug» aparenta ser la misma clase de «música rápida». Es un error de interpretación muy común y persistente, no sólo en los salones de baile sino también en otros acontecimientos sociales relacionados con el baile.

¡Recibe las nuevas publicaciones!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *