Cómo tocar swing para bailarines de Lindy Hop

Esta guía está dirigida a las bandas de Jazz que quieran saber cómo tocar swing para bailarines de Lindy Hop. Hemos pensado que sería útil reunir algunos consejos sobre el particular, y para ello hemos entrevistado a los líderes de distintas bandas swing.

Duración de los temas

Los temas deben ser breves, de unos 3 minutos o menos. Incluso la mejor banda del mundo agotará a todos si toca canciones de 5 minutos en las que cada miembro de la banda tiene su solo.

Las bandas locales suelen tener este problema, y aunque es el más fácil de solventar, por alguna razón casi nunca se corrige.

Tempos correctos

El rango de tempos debe ser apropiado para el estilo de baile principal. Esto requiere que la banda traiga los deberes hechos de casa. Debe saber que una pista de baile llena de Hoppers principiantes demandará un rango de tempos radicalmente distinto de uno lleno de Hoppers avanzados. Y también será distinto en un evento de Shag o Balboa.

“Principalmente asegúrate de que los temas no sean demasiado largos. En general, cada solo debe ocupar solamente un chorus. No quieres matar a nadie.”

Paul Cosentino

Una buena banda deberá saber leer la pista de baile. Puede ayudar saber que, en general, los principiantes son los primeros en llegar al evento, y los bailarines avanzados llegan después.

“No toco nada que no quiera bailar, ni baladas, ni latino, nada que no sea swing bailable. Además, varío el repertorio para diferentes audiencias de bailarines.

Como generalmente se puede bailar más rápido y con menos esfuerzo haciendo balboa en lugar de lindy, puedo tocar un poco más rápido en una fiesta de balboa. Aún más, hay canciones que son bastante rápidas, pero no tan energéticas ni dinámicas. Puedes bailar balboa cómodamente con ellas, pero bailar lindy con una canción rápida que no es realmente dinámica puede ser más difícil. Por lo general, para una multitud lindy, no toco música superior a 180 bpm, y por encima de eso no resulta interesante. Si vas a bailar swing con ese tempo, es mejor que se trate de música con mucho ritmo.

Entonces, básicamente, diría que ser bailarín conforma lo que debe ser la banda, excepto, tal vez, la clave de la canción. Todo lo demás se hace con el baile en mente”.

Jonathan Stout

“Bueno, no existe un solo factor, depende de la audiencia y de la noche, pero sin duda que ayuda a entender lo que sienten los bailarines si tú también sabes bailar. En general, creo que lo más importante es tener una buena variedad de tempos, tocar buenos arreglos y tener el estilo correcto.”

Glenn Crytzer

Flujo de tempos

Los tempos deben ser variados, pero deben fluir de uno a otro sin saltos demasiado abruptos. No es buena idea tener continuamente saltos bipolares de tempo. Es complicado bailar con una banda que toca a 120 BPM, luego 230, luego 115 y después 270.

“Varía los tempos de manera que no resulte aburrido, y distribuye bien las partes vocales. No es complicado si se piensa un poco.”

Paul Cosentino

Para una audiencia que solo escucha, este salto no tiene importancia. Para el bailarín, sin embargo, influye de manera decisiva.

“Cantidad de bandas eluden tocar temas de tempo medio, ya que en mi opinión es la música más difícil a la que dotar de swing. Procuro escoger bastantes partituras en el rango de 130-180 BPM para nuestras sesiones. Por supuesto que cada persona tiene una idea diferente de lo que se considera un tempo medio, y siempre existirá alguna queja.

Creo que los bailarines la música en vivo les parece más rápida de lo que es, debido a que posee mucha más energía que en una grabación, y resulta más exigente a nivel físico. Por ello, tengo en el escenario un contador de BPM y un metrónomo para asegurarme de que la mayoría de temas están en rango.”

Glenn Crytzer

Sección rítmica

La sección rítmica debe conocer los ritmos jazz y ser eficaz en todos los tempos. La sección rítmica no puede ser la parte débil de la banda.

“Nuestro batería toca en cuatro tiempos de manera sólida. Resulta audible sin ser pesado. Además, introduce grandes cambios de dinámica; la mayoría de los bateristas cambian lentamente de nivel a nivel. Pero Josh puede mantener la intensidad de un chorus justo hasta el último beat, y reducir justo en el primer beat del nuevo chorus. Hace que las cosas sean nítidas y claras. Hace que las variaciones rítmicas destaquen. Y como dije, esos cambios dinámicos son los que hacen que la música inspire a los bailarines.

Además, hay algo de lo que he estado aprendiendo más y más últimamente, que es el backbeat (acento en 2 + 4), o la falta de él. Josh alterna entre backbeats en los chorus intensos, y un ritmo anti-backbeat en los otros. Cada vez que Josh toca el hi hat acentúa 1 + 3, que es el beat opuesto. Escucha «Roll ‘Em» para ver un ejemplo de cómo ese anti-backbeat empuja la música hacia adelante. “

Jonathan Stout

Se puede usar esta analogía: Una barca que arrastra a alguien que practica esquí acuático, está proporcionando inercia a ese deportista, permitiéndole realizar sus movimientos. Si el bailarín es el esquiador acuático, la barca es la sección rítmica. Imagina como sería practicar esquí acuático con una barca que cambia súbitamente su velocidad, que de repente frena o salta sobre el agua, en lugar de deslizarse de manera suave.

Fraseo predecible

Si los solistas pueden improvisar de una manera predecible, es fantástico. Por predecible queremos que decir que emplean un fraseo claro, refuerzan la melodía principal, emplean repeticiones, alusiones y “aliteraciones” musicales. Con su solo intentan crear una narrativa que el bailarín pueda seguir.

Alguien cuyos solos sigan una tendencia más moderna, con variaciones y ritmos inesperados, o que toca con un estilo libre de “flujo de conciencia”, puede resultar muy satisfactorio para la audiencia. Pero si el bailarín es incapaz de procesarlo y seguirlo, no podrá bailar con ello.

Mira Illinois Jacquet’s famous sax solo on 1942’s “Flying Home” para hacerte una idea del uso de la narrativa, la repetición y la cohesión temática que un bailarín puede entender. Por supuesto, no esperamos que cada solo sea tan increíble como este.

 “Los arreglos son otra cuestión importante al tocar para bailarines. Incluso si se tratan de arreglos simples, hacen una gran diferencia; como bailarín me resulta aburrido cuando una banda toca toda la noche solamente las melodías principales.

Siendo franco, es un verdadero dolor de cabeza escribir arreglos y encontrar gente que pueda interpretarlos y entender el estilo, pero es algo esencial, y al final tiene su recompensa.”

Glenn Crytzer

Esta es la diferencia entre los bailarines y los que solo escuchan. Los que escuchan siguen la música con los oídos, un bailarín hace lo propio con sus pies. Resulta mucho más fácil seguir con el oído que con los pies. Los músicos que realmente quieran tocar para bailarines, necesitan saber esto.

Puede resultar sorprendente para los músicos entender que deben interpretar música para que los bailarines se expresen a sí mismos, algo radicalmente distinto a lo que han acostumbrado a hacer toda su vida: expresar su música simplemente para que la escuche una audiencia.

De modo que, un buen músico orientado a bailarines swing, se fijará en cómo los bailarines reaccionan a su música y cómo bailan de acuerdo a lo que escuchan.

“El estilo es algo problemático. Un 90% de los músicos de jazz piensan que lo han captado, pero solo un 10% ha captado el estilo realmente. Trato de tocar solamente con estos últimos.”

Glenn Crytzer

Esto no significa que un solista no pueda salirse del guion y representar un reto. Pero debe seguir teniendo en mente a los bailarines cuando lo hace. Por ejemplo, si un solista ejecuta un ritmo complicado o desenfrenado, a los bailarines les gusta que ese ritmo se repita varias veces en el tema para tener una oportunidad de entenderlo y expresarlo en su baile.  

“La música basada en la improvisación carece de rupturas de dinámica rápidas y nítidas. Tanto los estilos de jazz más antiguos como los más recientes, se basan más en la improvisación, y tienen menos estructura.

La música swing tiene cambios en la dinámica y la textura cada 8 o 16 compases. Esta es la clave para la música realmente bailable: necesitas cambios a los que reaccionar o sobre los que realizar la coreografía.

Yo no puedo bailar sobre el flujo improvisado de un solista. Bailo sobre los cambios de dinámica de la banda, como cuando la canción pasa al interludio, o pasa de un intenso solo de trompeta a un tranquilo solo de piano. Macro-musicalidad antes que micro-musicalidad.”

Jonathan Stout

Jazz Manouche

Un consejo para bandas del estilo Gypsy-swing o manouche: es mejor si al menos uno de los instrumentos –como un clarinete o violín- puede mantener suficiente duración en las notas, de modo que los bailarines no tengan que pasar la noche interpretando los rápidos punteos de las guitarras.

Aunque bonito, después de 3 o 4 temas, resulta melódicamente repetitivo. En otro caso, disponer de un buen rango de tempos resulta esencial para estos grupos. El Swing Gypsy fue una de las primeras formas de música swing concebidas para ser escuchadas; habitualmente alternan temas frenéticos con baladas lentas. Por ello estas bandas deben cuidar especialmente los tempos y la duración de las canciones si no acostumbran a tocar para bailarines.

Más consejos para músicos.

Traducido y adaptado por EstiloSwing a partir de un artículo de Bobby White

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