Salto de nivel en el Lindy Hop: Un problema metacognitivo

La definición de nivel en el lindy hop, y el modo en que los bailarines se ubican en dichos “niveles” ha sido siempre objeto de debate en la comunidad swing. Muchos de nosotros hemos asistido a eventos donde existen audiciones de nivel para asegurarse de que los bailarines avanzados son destinados a las clases apropiadas.

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Para aquellos de nosotros que han organizado talleres, pensar cuidadosamente la forma de describir los niveles en la esperanza de que la gente se modere a sí misma ha sido siempre un problema.

“Frecuentemente, la ignorancia proporciona más seguridad que el conocimiento”

– Charles Darwin

Me gustaría tratar de explicar por qué el salto de nivel (asistir a clases para las cuales, claramente, no se reúnen los requisitos) ocurre con mayor frecuencia en el Lindy Hop que en otras subculturas. Recientemente tuve una sesión de práctica en grupo para la cual señalé explícitamente como requisito:

“Puedes liderar o seguir cómodamente un swingout en la pista de baile. Esto no significa que hayas tomado una clase de Lindy Hop y lo hayas aprendido. Significa que es casi, si no completamente, una segunda naturaleza para ti.”

Sin embargo, puedo afirmar que una parte notable de los inscritos que se presentaron no estaban cómodos haciendo swingouts, e incluso hubo una persona que solamente había recibido una clase previa de Lindy Hop. Como consecuencia he estado conversando con distintos bailarines de otros estilos (ballet/claqué/hip hop), bailarines de distintos niveles de Lindy Hop desde novatos a competidores a nivel nacional, y he leído la investigación científica sobre el efecto Dunning-Kruger:

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. 

(Más información sobre el efecto Dunning-Kruger)

En 1999 Justin Kruger y David Dunning escribieron un estudio sobre la paradójica idea de que aquellos que son más incompetentes en alguna materia habitualmente carecen de la capacidad de distinguir la incompetencia (la propia o de otros) de la competencia. También señalaron irónicamente que la forma de adquirir esa capacidad radica en hacerse más competente.

Kruger y Dunning propusieron que, para una habilidad determinada, la gente incompetente tenderá a:

  • Sobreestimar su propio nivel de habilidad.
  • Tener dificultades para reconocer el verdadero talento en otros.
  • Tener dificultares para reconocer el grado de su inadecuación.
  • Reconocer y afirmar su falta previa de cualificación una vez que han recibido entrenamiento para mejorar substancialmente.

Grupo de prueba en el estudio de Dunning-Kruger.

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Esto explica por qué las clases de nivel intermedio a menudo se pueblan de gente que no está preparada para ellas. Las descripciones de las clases caen en saco roto porque la gente carece de la experiencia necesaria para evaluarse de forma apropiada. Sin embargo, esto no explica la razón por la cual esto sucede más frecuentemente en los bailes swing en comparación con otras materias. En mi investigación he llegado a la conclusión de que este problema resulta más flagrante en nuestra comunidad debido a dos factores principales:

Porque el baile swing es un “baile callejero” no estandarizado y crea una falta de contexto para que los nuevos bailarines desarrollen las habilidades metacognitivas necesarias para evaluar apropiadamente su propio nivel de baile

Cuando uno participa en alguna comunidad de artes marciales es un hecho bien establecido que debes pasar todo el material de cada cinturón antes de recibir el material de cinturón negro. Cuando uno quiere ser ingeniero existe un currículum establecido de las materias requeridas en clase.

Y para más confusión la definición de niveles es subjetiva dependiendo de la localización del evento y del grupo de bailarines que se pretende atraer.

Todas estas definiciones poseen interpretaciones liberales o conservadoras. Un nivel intermedio en Camp Jitterbug no es igual que un intermedio en nuestras clases locales. La curva de campana cambia en función de dónde vayas.

Soy culpable de cometer el error de considerarme preparado para una lección debido a esta curva de campana. Cuando comencé a bailar después de tomar clases de nivel “intermedio” durante algunos meses en otra ciudad, regresé a mi ciudad natal (con mayor tradición swing) y tomé allí por primera vez una clase de nivel “intermedio”. Para mi gran sorpresa la clase me superó con creces y fui totalmente humillado.

Muchos individuos con los que conversé, que pertenecían a comunidades de baile diferentes, comentaron el hecho de que existía un sistema establecido de progresión, que en algunos casos incluso era un requisito para ciertos niveles.

El baile swing se suele promocionar o anunciar como un hobby apto para cualquier persona, produciendo la sensación de que requiere menos tiempo y esfuerzo que otras actividades que se promueven en el campo del arte o del deporte

Una de las cosas que adoro en la comunidad swing es que se esfuerza en ser una comunidad inclusiva. A menudo el baile swing se promociona como si fuera una actividad para todo el mundo ¡no se requiere pareja o experiencia previa! Esto contaste con el ballet, que se promociona como una forma seria de arte que exige una cierta inversión de pasión y tiempo para llegar a ser competente en ella, o con las artes marciales en las que en innumerables películas se refleja la necesidad de un trabajo duro y aplicado.

Con todo, cualquier Lindy Hopper experimentado te dirá que obtener un swingout decente y mantenerlo es un trabajo duro que puede llevar años. Tratar de obtener un buen swingout es una empresa desafiante que puede llevar toda la vida. Pero por la forma en la que se “vende” el Lindy Hop al público, nunca dirías que este es el caso.

Por hacer de abogado del diablo, mi teoría personal es que esta atmósfera inclusiva hace que algunos bailarines se sientan desilusionados por la verdadera dificultad de ser un Lindy Hopper competente y lo que esto supone.

Conclusión

Aunque el salto de nivel siempre ha sido y será un problema para la comunidad swing, pienso que a cambio obtenemos libertad de expresión y una comunidad inclusiva. Si la gente se coloca en los niveles equivocados de manera recurrente, lo considero un precio justo a cambio de las ventajas que ganamos como comunidad de baile.

Los eventos de baile swing poseen diferentes sistemas de abordar este problema. Algunos consignan descripciones de nivel sumamente detalladas, que incluso listan los movimientos que uno debe saber realizar y los BPMs a los que se debe poder bailar. Otros tienen audiciones para los niveles más altos antes de que comiencen las clases.

Personalmente, aunque nunca lo he visto, creo que sería interesante proporcionar vídeos mostrando los niveles de competencia que se buscan en cada nivel. El baile es una materia difícil para debatir o explicar con palabras, y quizás una ayuda visual podría mejorar la autoevaluación de los asistentes.

Traducido por EstiloSwing (Artículo original)

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