Musicalidad en el baile: Una idea confusa

La musicalidad en el baile es un equívoco. La palabra “musicalidad” resulta confusa. Me encanta expresar la música mediante el baile, pero me preocupa que tantos bailarines se obsesionen con la idea de “ser más musicales”. Sobre todo, porque no tienen claro lo que esto significa realmente, o cómo conseguirlo.

La musicalidad es un concepto muy difuso, todos lo sabemos.

Puede que intuitivamente sientas lo que significa para ti la “musicalidad”. Es posible que tengas tu propia definición y que la confrontes con la de otros bailarines. Pero esto no es suficiente.

Si quieres bailar mejor con la música, o comprender la música, mereces más que una comprensión abstracta del concepto. Necesitas más que las ideas vagas y contradictorias que exponen algunos profesores ¡Necesitas detalles!

La gente pasa su vida estudiando música. Lo mismo sucede con el baile. Son enormes esferas de estudio, y la palabra “musicalidad” no te ofrece ninguna pista para comenzar. Imagina que preguntas a tu profesor cómo mejorar tu lindy hop, y te dicen “Mira más lindy hop” o “aprende más sobre el lindy hop”.

Básicamente estarías buscando a tiendas en la oscuridad.

Y, sin embargo, es el tipo de consejo que los estudiantes de baile suelen recibir sobre la “musicalidad”. “Escucha mucha música”, “aprende más sobre música”.

La palabra musicalidad me resulta irritante. Al final de este artículo comprenderás los motivos. Además, obtendrás ideas precisas para mejorar tu “musicalidad”, en lugar de seguir usando tu fantasía en la esperanza de ser “musical”.

Musicalidad: Como músico

Habiendo sido músico, la palabra “musicalidad” me desconcierta. No es un concepto musical; nunca lo he escuchado en mis ocho años de carrera estudiando música. Una vez pregunté a un familiar que se había especializado en guitarra clásica, si había escuchado esta palabra en el conservatorio.

Me dijo que se empleaba raramente, y que era una forma imprecisa de referirse al “talento”.

En música empleamos términos como staccato, largo, mezzoforte o cromático. Remiten a acciones precisas que puedes realizar al tocar la música.

Si el director de orquesta dijera “¡Tocad con más musicalidad!” todos quedaríamos confusos ¿Lo que quiere es, simplemente, que “toquemos mejor”?

En lugar de eso, hemos estudiado y practicado maneras muy específicas de tocar música. Al unirlas, crean una experiencia emocional en la audiencia (que probablemente no está pensando en el duro trabajo que han supuesto esas técnicas).

Evidentemente estudiamos también teoría musical, la estructura de la música. Comprender la teoría (intelectual o intuitivamente) resulta de capital importancia a la hora de plasmar ideas musicales. Pero no estudié la teoría al principio, o no demasiado.

Inicialmente, me esforcé por aprender a leer música y tocar correctamente las notas. Al igual que el bailarín principiante aprende a hacer pasos con el ritmo y a ejecutar algunas figuras básicas de manera competente.

¿Qué quiero decir con esto? Al tocar música, la palabra “musicalidad” resulta de nula utilidad. Los músicos trabajan con ideas y teorías mucho más concretas. Si quieres comprender la música, necesitas concretar.

Un bailarín que intenta “ser más musical”, es como un pintor tratando de “ser más artístico”. Buena suerte con eso.

Musicalidad: Como escritor

Como escritor, la palabra “musicalidad” también me molesta. Me encanta que las palabras tengan matices. Sin embargo, la palabra “musicalidad” carece de matices. Yo podría decir “su baile es muy musical”, y tú podrías decir “su baile no es musical en absoluto”, y ambos podríamos tener razón.

Si dos personas pueden realizar afirmaciones totalmente opuestas sobre la musicalidad, sin elementos concretos que respalden sus opiniones ¿para qué sirve entonces este concepto?

Es correcto emplear una palabra con sentidos opuestos, pero solamente si puedes discernir el significado por el contexto.

Por otro lado, si alguien tiene “musicalidad” o carece de ella, es algo puramente subjetivo. Ni siquiera es objetivo en parte. No posee ningún significado aceptado generalmente. No puedes comprobar o cuantificar la musicalidad; carece de unidad de medida.

Por lo común, escucho a la gente decir “musicalidad” cuando se refieren a:

  1. Comprender la música intuitivamente, intelectualmente o prácticamente.
  2. Expresar ideas relacionadas con la música al bailar.
  3. Describir un baile que les ha gustado.
  4. Alguna combinación de las ideas anteriores.

En la práctica, «musicalidad» puede significar cualquier cosa que te convenga. La única condición es que tu definición está vinculada con la música (como casi todo en el baile).

Imagina que definiéramos el lindy hop como “cualquier cosa que quieras mientras tenga que ver con el baile”. El problema es evidente.

Musicalidad: Como profesor

Todo el mundo quiere aprender musicalidad, pero cada persona tiene una idea diferente de lo que significa. Y en algunos casos, no tienen ninguna idea en absoluto.

Quiero ayudar, pero cuando me preguntan sobre musicalidad ignoro a qué se refieren. Necesito más información, más concreción. A veces, si me hablan el tiempo suficiente, puedo llegar a imaginar lo que realmente quieren.

Por ejemplo, aquí hay una serie de conceptos relacionados con la música sobre los que puedes tener preguntas:

  • Identificar diferentes tipos de música
  • Estructuras de canciones
  • Terminología de la música
  • Discernir qué instrumentos están sonando
  • Contar ochos, frases y estribillos
  • Contar y bailar diferentes ritmos
  • Anticipar breaks, puentes, ritmos, repeticiones, etc.
  • Expresar diferentes tipos de sonidos con tu cuerpo
  • Cómo se relaciona el movimiento básico de lindy hop con la música swing
  • Crear nuevos ritmos
  • Escuchar la música mientras se baila
  • Combinar la improvisación musical con una buena comunicación con la pareja de baile
  • Adaptar los patrones de baile comunes a la música
  • Crear tus propias variaciones con la música
  • Emplear el principio de repetición, llamada y respuesta, y otras dinámicas relacionadas con la música

Si desconoces la existencia de estos conceptos, será terriblemente difícil trabajar con ellos. Es posible que tomes una clase de “musicalidad” y te percates de que siempre quisiste aprender sobre la estructura de las canciones. Pero otra persona podría tomar la misma clase y sentirse defraudado por no aprender ejercicios específicos para trabajar en la creatividad musical.

Si la clase se llama simplemente “musicalidad”, nunca sabrás lo que van a enseñarte.

Para aprender lo que quieres, necesitas SABER lo que quieres.

¿Quieres comprender mejor la música? En ese caso ¿quieres comprenderla intelectualmente (estudiándola), intuitivamente (escuchándola), prácticamente (tocándola) o todo ello?

¿Quieres bailar la música mejor? En ese caso ¿Qué significa eso para ti? ¿Quieres ser creativo y único? ¿Quieres complacer a la audiencia? ¿Solamente quieres copiar un par de ideas básicas para hacer movimientos con la música?

El baile es como un enorme tapiz de ideas. Puedes estudiar un hilo individualmente, la intersección de varios hilos, o secciones completas del tapiz. Cuando estudias un hilo o intersección, inevitablemente conducirá a otros. Pero debes comenzar en alguna parte.

Deja de preocuparte por ser “musical”; es demasiado vago. En su lugar, precisa lo que necesitas saber. Estudia conceptos definidos, practica ejercicios concretos.

¡Comienza por algo! Prueba todo tipo de ideas; haz todo tipo de preguntas. Y no te conformes con respuestas difusas.

¿Qué elementos específicos quieres aprender en la vasta intersección entre la música y el baile?

Traducido y adaptado por Estiloswing con permiso de la autora, Rebecca Brightly

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