Inspiración y progreso en el baile

En este artículo quiero hablar sobre progresar en el baile. Sobre lo que llamo “momentos de inspiración”, esas veces en las que una palabra, un pensamiento o una idea modifican tu baile en cuestión de segundos… de una forma en la que horas y horas de clases no lo consiguen.

Momentos De Inspiracion3

O quizás estabas en clase, pero toda esa hora se condensó en los 15 segundos en los que todo parecía encajar… este artículo trata sobre cómo tener más de estos momentos de inspiración. Al final compartiré contigo algunas realidades que han definido mi relación con el baile, así como algunos pensamientos brutalmente sinceros que podrían ayudarte a pasar al siguiente nivel. Las clases son buenas para aprender patrones, pero malas para la autoconciencia (salvo que sea su tema). Necesitas que ambos mejoren.

Cuando todas las cosas se presentan desnudas, libres de obstrucción, no queda ya nada que obtener o realizar. La práctica cotidiana consiste simplemente en desarrollar una completa aceptación y apertura a todas las emociones y todas las personas, experimentando todo de manera plena sin reservas ni bloqueos, de modo que una nunca se remite o centra en sí mismo.

Chogyam Trungpa Rinpoche

Por qué tomamos clases, por qué no. Cómo mejoramos. Por qué nos estancamos. La experiencia de cada individuo es distinta. En primer lugar, no tengo un programa establecido. No creo que debas o no debas hacer algo. Tú tomas tus propias decisiones. Pero creo que cuanto más sinceros seamos sobre cómo obtener lo que necesitamos, más rápidamente podremos encontrar nuestra magia en el baile.

Creo además que el poder de nuestras ideas es tan importante como el trabajo que hacemos. Los artistas son apreciados por su visión, no por su labor, y así debemos vernos… como si lo que pensáramos sobre el baile fuera tan importante como el esfuerzo que invertimos en él.

Todos queremos mejorar

En los casi veinte años que llevo bailando, solo he conocido a una persona que afirmase no estar interesada en mejorar. Cuando me dijo esto, me paré por un momento. Mis ojos parpadearon varias veces. Pensé que se trataba de una broma y reí nerviosamente. Recordé un viejo episodio de Star Trek en el que Spock destruye una computadora maligna contándole una paradoja. Mi cerebro solo podía pensar “no es posible procesar”.

Solté chispas y humo, y después de un tiempo procesando, terminé aceptándolo. Había conocido por primera vez a la única persona que estaba satisfecha con su nivel de baile. Sigo pensando sobre ello. A veces quiero llamarle y preguntar si sigue contento. Sigo sin poder asimilar que alguien no vea margen de mejora en sí mismo, especialmente considerando lo hermoso y trascendente que puede ser un baile emotivo y técnicamente correcto. Para mí, mayor habilidad significa más momentos de alegría, más expresión pura de lo que siento cuando escucho música jazz.

Tal vez existan otros como él, pero en general creo que ninguno de nosotros ve lo que somos, sino lo que queremos llegar a ser. Nuestro concepto de nuestro propio baile suele estar entre horrible y fatal. La clave es que no puedes confiar en la percepción que tienes de tu propio baile. Tienes que engañarte a ti mismo para ser mejor. Aún más, nuestra psicología humana funciona de tal modo que racionalizamos y conceptualizamos todo. Progresar, incluso cuando activamente deseamos hacerlo, puede ser muy complicado.

El progreso puede suceder de muchas formas:

  1. Contemplarte en vídeo o perdiendo competiciones. Es decir, el método “rompecorazones”.
  2. Dispones de bailarines maravillosos en tu comunidad con los que perfeccionar continuamente tus habilidades de manera colaborativa.
  3. Empleando cualquier filosofía que nos permita llegar al éxito, o prácticas espirituales que refuercen la humildad, instilen disciplina y nos procuren un retrato exacto del lugar que ocupamos en realidad.
  4. Accediendo a mejor información que antes.
  5. Puro y simple aburrimiento con lo que estás haciendo, que te fuerza a seguir con otra cosa.

En todo caso lo que deseas es progresar. Debe existir algún tipo de incomodidad asociado a tu actual nivel de competencia. No encontrarás el éxito hasta que NECESITES el éxito. Cuando tu mente está preparada para hacer lo que sea necesario para superar tu actual nivel de comprensión del baile, tu mente será receptiva para ello. Debes encontrar tu propia motivación en el momento actual.

Momentos De Inspiracion

Momentos De Inspiracion

Alguien dijo una vez “el éxito es una meta que nunca se alcanza” y creo que contiene una verdad. Tan pronto alcanzamos en nuestro baile un nivel que deseábamos hace mucho tiempo, entonces nuestras miras apuntan incluso más alto. Todo es cuestión de perspectiva. En alguna parte del mundo alguien está bailando en su boda, realizando un 6 count mediocre y un pretzel, seguido de un movimiento para ponerse de rodillas en actitud de petición y un dip casi perdiendo el equilibrio, y alguien que mira piensa “Estos son los mejores bailarines del mundo”. Pero al exponernos a una forma más profunda de hacer las cosas obtenemos otra meta… una imagen en la mente.

Creo que casi todos hemos pasado por eso, cuando vemos a alguien bailando, quizás incluso de manera diferente a nuestro ideal, pero que nos proporciona una idea nueva de lo que queremos ser, lo que queremos hacer. Todo es cuestión de perspectiva.

Ten cerca a los que son sinceros contigo

Para mejorar necesitas saber lo que significa ser bueno. Tuve a una persona que me preguntó cómo podía llegar a ser el mejor bailarín del mundo. “Si lo supiera, sería yo” le contesté. “Tendrás que moverte a una comunidad grande y que haga muchos eventos” afirmé. “¿Por qué?” me preguntaron. “Porque no tienes más personas de las que aprender, sacar nuevas ideas, etc.”

No puedes llegar a ser bueno desde el aislamiento. Este punto me parece crítico. Necesitas aliados. Por esta razón los equipos pueden ser poderosos vehículos de mejora, aunque admito que en ese ambiente también las habilidades tienden a igualarse en el promedio.

El mero hecho de preguntar a los que te rodean puede ayudar. Me gusta preguntar a la gente “Estoy trabajando en mi conexión ¿alguna idea?”. Realmente puede abrirte los ojos. Siempre que comprobamos las cosas con otros obtenemos una mejor perspectiva de lo que “es” y no solo de lo que queremos que sea verdad.

Invocando a las musas

Al mirar una extraordinaria coreografía o un baile social excepcional, a menudo me pregunto “¿Por qué no había pensado en eso?” Las buenas ideas pueden ser obvias, pero al mismo tiempo totalmente frescas. En una cita Albert Einstein define el genio como la habilidad de relacionar dos ideas aparentemente inconexas. Al coreografiar cosas, cuando encuentro combos interesantes a menudo no puedo explicar cómo se me han ocurrido.

Mi mente es como un estanque en el que mis ideas y movimientos favoritos son peces. Los observo nadar mientras escucho la canción, y en ocasiones veo a las ideas-pez nadar juntas y toda cobra sentido.

Solo podemos ser tan creativos como nuestras ideas, así que necesitas muchas ideas. Absorbe tanto como puedas. Asiste a representaciones y observa como los profesionales emplean el escenario para plasmar ideas. Busca las buenas ideas que en un baile no se han plasmado tan bien, por ejemplo, debido a un mal trabajo de cámara o de vestuario, o por otros aspectos que te han hecho descártalas inicialmente. Recupera los viejos vídeos, los clásicos. Confía en mí, son fuente inagotable de sabiduría. Como en un libro extraordinario, necesitas un vocabulario amplio, un mensaje y la habilidad de combinarlos de manera inspirada.

En el bar o en la pista de baile

Algunos de los mejores “momentos de inspiración” que he tenido han sucedido conversando de manera desenfadada con amigos. Tal vez tras una larga charla nocturna, o tomando algo antes o después de bailar. Creo que es importante tener estas conversaciones. He aprendido muchísimo simplemente tomando una cerveza con otros profesionales. Esta es una de las mayores razones para viajar. Quieres cruzarte en tu camino con tantas personas como sea posible.

Mira bailes y clases

A veces es demasiado tomar clases, luego ir a bailar, competir, bailar por la noche. Y luego repetirlo. Y otra vez. Quizás otra vez más. Lo que puedes hacer en su lugar es mirar las clases en lugar de tomarlas. Puedes aprender cosas diferentes que si estuvieras dentro. Observa, toma notas, determina lo que funciona y lo que no.

Otro elemento que considero importante es mirar a la gente bailar. Pero mirar de verdad. Busca eso que te hace emocionar. Pregúntate por qué. Busca aquello que te parece torpe y, del mismo modo, pregúntate por qué. Busca aquello que te parece demasiado visto y común. Escruta la pista de baile y busca aquello que te resulte llamativo. Estudia el modo en que la ropa, fisionomía, actitud y química interpersonal afectan al baile. Permite que empape tu visión.

Inspiracion Lindy Hop

Momentos bajos

Si bailas el suficiente tiempo tendrás momentos bajos. Ante solía sacar a mi grupo de baile a la calle para bailar en otro tipo de eventos. Como en el ballet, o frente al centro comercial. Bailábamos Lindy Hop en calle, ejecutábamos aéreos sobre el asfalto. En ocasiones hicimos jams en el vestíbulo de otro tipo de actuaciones. Estoy seguro de que molestamos a algunas personas. También reclutamos docenas de alumnos. Estaba tan seguro de que cada tuck turn, aéreo y swing out como lo estaba de la gravedad o del sol que salía.

Con el tiempo, la perspectiva de lo que quería cambió. Atesoré suficiente información como para tener conflictos filosóficos.

Con lo primero que tuve que lidiar fue la duda… filtrándose en cada decisión, cada movimiento. Puede suceder. Es normal. Es normal que si amas algo durante mucho tiempo cambie el modo en que lo amas. Tienes que permitir que suceda, y debes dejar que el modo en que lo amabas quede atrás. Esto puede ser duro.

A veces veo a la gente bailar de cierto modo, y la música o las tendencias cambian a su alrededor, haciéndoles casi imposible amar el baile de la misma forma. Persistir puede ser doloroso. Cambiar puede ser doloroso. Evolucionar tu amor puede ser liberador, pero lleva tiempo y puede ser un proceso muy frustrante. Ser sincero sobre tus horas bajas puede proporcionarte la claridad necesaria para superarlas.

No te permitas caer en la frustración demasiado tiempo. Maya Angelou dijo “Cree en el amor una vez más, y siempre una vez más”.

Concéntrate en tu pasión

El talento es un mito. Al menos para la mayoría de nosotros. “El talento es un interés perseguido. Todo lo que te propongas practicar, lograrás hacerlo” dijo Bob Ross. Algunos son muy buenos al principio y pueden ver exactamente cómo mejorar. Para la mayoría de nosotros, no obstante, bailar bien se consigue con toneladas de repeticiones.

Existen métodos para “crear talento” en jóvenes músicos, cuando los niños tocan una nota repetidamente. Existen parábolas en las que el Samurai desenfunda su espada 10.000 veces y al final pareciera que la espada saltara sola desde su vaina. Los cantantes deben cantar escalas miles de veces antes de que su propia voz aflore.

La moraleja es que necesitas invertir mucho esfuerzo en algo antes de que puedas conocerlo en profundidad suficiente como para analizarlo a un nivel que te permita alcanzar la excelencia.

Creo que es importante aceptar que lleva mucho tiempo lograr que tus emociones, tu cuerpo y tu consciencia se unan para crear algo hermoso. La ironía es que necesitarás imitar a otros durante años antes de que pueda relucir tu auténtico estilo. No aflorará a menos que puedas discriminar lo que pertenece a tu visión y lo que no.

La evolución son grandes pasos y pequeños pasos

Si estudias el proceso evolutivo, verás que existen cambios pequeños y mutaciones. Cuando te estanques pregúntate si necesitas abordarlo de forma lenta y diligente, o si necesitas repensar complementa tus bases y “ser algo diferente”.

Algunos de mis mayores estancamientos han sucedido por tratar de hacer funcionar algo que simplemente no iba conmigo. Entonces intenté algo completamente diferente y mi frustración se desvaneció. A veces solo necesitas cambiar de enfoque y “ser algo diferente”. Puede funcionar.

Entusiasmo por el baile

Una vez bailé de manera muy mediocre en una competición. Después de la misma le comenté a un amigo las malas sensaciones que tuve. Me dijo “bailas demasiado, te has quemado…” dio en el clavo.

Bailar demasiado puede empañar tu mirada. Desconozco lo que “demasiado” puede ser para ti, pero para mí era demasiado. Si no te sientes motivado y apasionado cuando sales a bailar, puede que estés bailando demasiado.

Busca buenas influencias en todo

Eres la suma de todo lo que has visto, oído, comido, olido, olvidado – todo está ahí. Todo nos influencias, y por ello me seguro de que mis experiencias sean positivas.

Maya Angelou

Para ser un buen bailarín creo que eliminar cosas como la televisión basura, la comida rápida, y la gente que no nos apoya es absolutamente beneficioso. Ordenar tu vida personal es clave para progresar. No necesitas hacer cada actuación, contentar a todos, o tener algo en tu vida que no desees tener. A veces, eliminar un par de cosas puede enriquecer el resto de cosas de tu vida.

A veces es por la música

Todo gran bailarín ha tenido la experiencia de tener una noche de bailes horribles, o una noche mediocre que de repente se convierte en una gran noche. El buen baile procede de la buena música. Punto final. No te fustigues por bailar mal con música mediocre. Habrá otros días, con buena música. No eres un bailarín horrible de repente. Todos los buenos bailarines experimentan esto. No intentes sacar de donde no hay.

La vida no es algo que te sucede, la vida es algo que te responde

Creo que es importarse percatarse de que tú, y solamente tú, eres responsable de tu baile, de mejorar y de tu experiencia con él mismo. Los profesores pueden abrir la puerta, pero tú debes cruzarla. Todos seguimos nuestro propio camino en este mundo, y puede parecer que algunos lo tienen más fácil. Esto puede o no ser verdad, pero compararse tampoco ayuda. Solo te ayudará el trabajo duro y amar el baile con todo tu corazón.

La lucha por tu propio estilo y autenticidad es el objetivo de toda una vida. Cuando eres bailarín, no solo debes prestar atención a lo que sucede físicamente, sino también a la parte emocional.

Si necesitas tener un “momento de inspiración”, puedes hacerte estas preguntas:

¿Qué me produce mayor orgullo en mi baile? ¿Por qué me siento estancado? ¿Cuáles son las partes del baile me apasionan? ¿Estoy siendo obtuso con algo? ¿Qué sucedió la última vez que me sentí creativo e inspirado, y cómo puedo reproducir ese momento? ¿He permitido que el miedo al fracaso o la falta de confianza me lastren? ¿Qué cosas de mi baile me gustaría dejar atrás? ¿Qué partes me gustaría cultivar? ¿En qué soy bueno sin tener siquiera que intentarlo? ¿En qué necesito trabajar un montón?

Te deseo suerte en tu búsqueda en el baile. Déjanos abajo un mensaje sobre tus propios momentos de inspiración y cómo los obtuviste.

¡Nos vemos en la pista de baile!

Traducido y adaptado por EstiloSwing con permiso del autor Daniel Newsome

2 Respuestas

  1. Pilar Castro Novoa dice:

    Me gustaría saber tu opinión sobre la imposición del cambio de rol en los alumnos de lindy hop, nivel intermedio y al tercer curso de asistir a clase.
    Saludos

    • Felipe dice:

      Estimada Pilar:

      La primera vez que se me propuso incorporar el cambio de roles en mis cursos, la sugerencia provino de empresarios legos en la materia que celebraban esta tendencia con las palabras “así podemos aceptar a más gente”. En consecuencia, confieso tener sospecha y prejuicio al respecto, y no he hallado razones para imponer el cambio de rol en mis cursos.

      Si un particular, sea hombre o mujer, decide aprender un rol (leader o follower) es preferible que pueda mantenerlo y progresar en él salvo que, de motu propio, se muestre interesado en aprender el rol opuesto. Creo que es preferible, sobre todo en los primeros años, afianzar y ser solvente con un rol, a distraerse con las exigencias de un segundo rol. Por lo que he observado, en la práctica son pocos los que extraen partido del segundo rol impuesto, y más bien se reduce la calidad de la enseñanza y la cantidad de materia que se puede suministrar en la clase, habida cuenta de que debe enseñarse por duplicado.

      Algunos argumentan que los Whiteys Lindy Hoppers (la compañía de baile swing profesional de Frankie Manning) ya practicaban el cambio de rol, pero este argumento resulta falaz; no existe medida común ni comparación posible entre las habilidades y exigencias de una compañía profesional de bailarines de color de los años 30, con las que debemos observar en individuos amateur que toman el swing como hobby y tienen en dominar su rol un reto suficiente ¿les imaginamos bailando Hellzappopin con los Whiteys?

      Tampoco creo que deba hacerse por razones de correción política, sexismo, etc, ya que cualquiera puede escoger el rol en el que se siente más cómodo con independencia de su sexo.

      En resumen, para el empresario de turno, el ambirol supone admitir a toda la gente interesada, redundando en mayor rentabilidad de su negocio. El ambirol también puede dotar de un falso espíritu “igualitario” y “moderno” a la academia. Pero para el individuo promedio que toma lecciones de swing, puede resultar un obstáculo el verse forzado a aprender un segundo rol que en la práctica no utilizará, viendo como el tiempo útil de su lección se reduce al recibir una enseñanza que no le interesa o que no aprovecha.

      No obstante, hay algo positivo en el ambirol. En el caso de los profesores, es necesario conocer los dos roles a efectos de una mejor didáctica, equilibrar la clase cuando falta gente de un rol concreto, etc. Y en el caso de bailarines AVANZADOS el ambirol puede suministrar mucha información sobre la técnica y la comunicación en el baile, aunque muchos de los bailarines que admiramos en la actualidad, con notables excepciones como Thomas Blacharz, no se han preocupado por esto.

      En suma, me parece una tendencia perniciosa para el alumno promedio, aunque veo bien que se ofrezca la posibilidad, en algunos casos, de aprender los dos roles a aquellos que estén interesados.

      Un abrazo.

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