¿Es necesario el bouncing en el Lindy Hop?

Antes yo era una defensora acérrima, incluso una talibán del bouncing en el Lindy Hop. Estaba convencida de que siempre debía estar presente. La palabra “pulse” ha reemplazado en muchos casos a “bounce”, en parte debido a la influencia de otros bailes como el Balboa o el Blues.

El “bounce” es un concepto importante, y resulta útil porque implica activar el núcleo corporal (abdomen, caderas, etc.) antes de iniciar el movimiento. Aún más, la música Jazz Swing posee un pulse o bounce muy definido, de manera que es una buena manera de comenzar a sentir la música.

bounce en el swing

En este tiempo he cambiado mi posición. Fui muy renuente hace años, tras un taller con otro profesor, a aceptar su idea de que no siempre necesitamos el bounce. Que a veces podemos ser planos. Para mi mente cuadrada, esto fue un shock. Y eso que yo tenía los gemelos sobrecargados y doloridos por practicar mi bounce con demasiada intensidad.

Entonces tomé una clase con un profesor que hablaba sobre el bounce en los tempos altos. Él decía que no siempre necesitas hacer un bounce profundo, a veces tiene que ser más rápido y superficial. Explicó esta sensación como si sintieras el bounce en la parte superior de tu cuerpo (en el plexo solar, más que en las caderas).

Cuando escuché y vi esto, entendí que mi bounce normal era demasiado profundo. Correcto para canciones lentas con mucho margen de reacción y música juguetona. Pero no para música más animada y vigorosa.

Al escuchar muchísimo jazz de la era pre-swing, me percaté de que el “bounce” en esta música se siente en una posición más alta del cuerpo. Este “bounce” no es necesariamente un “salto” hacia arriba. Debe ser un rebote “hacia abajo”. Pero la profundidad de este bounce, y el ser capaz de escoger entre rebotar más hacia arriba o más hacia abajo, fue realmente importante.

Supuso una revisión de mi movimiento fundamental en el Lindy Hop. Me recordó algunas clases de claqué, en las que el profesor me decía que, si empleaba el bounce para mantener el ritmo, los pasos serían mucho más difíciles. Debía ser más eficiente al emplear mi cuerpo para mantener el ritmo.

Veamos algunos vídeos

En este se baila una canción Jazz rápida con escasa profundidad vertical. Observa al leader, mantiene el ritmo en la parte superior de su torso (aunque al mismo tiempo está muy conectado al suelo). Observa cómo sus brazos permanecen relajados (aunque conectados), un bonito ritmo emana de su núcleo, y sus pies hacen pasos pequeños (salvo en algunos acentos). Sus patadas son el resultado de la contracción o bounce de la pierna que tiene el peso, no son patadas propinadas desde la pierna libre.

Ljubljana Sweet Swing festival 2012 LSSF – Social Dancing – Isabella Gregorio & Sakarias Larsson

Ahora mira a este leader. No se hunde en el suelo como un bailarín de blues, se desplaza de una manera distinta, con un desplazamiento rítmico profundo y una conexión distinta con el suelo.

HARLEM 2015: Sakarias & Mimmi

En ambos vídeos puedes observar como los bailarines ajustan su “groove” (sensación rítmica, la incitación a moverse producida por el ritmo musical) para adaptarse a distintas parejas de acuerdo al espacio disponible en la pista. Los fundamentos de su movimiento son coherentes: escogen distintos “groove” reflejando el tipo de música que bailan.

Nota del T.: El “groove” musical puede traducirse también como “visceralidad”, significando que la improvisación y la emoción alteran dinámicamente la interpretación del ritmo.

Otra forma de entender el “bounce”

Con este nuevo enfoque, y habiendo profundizado en la comprensión del Jazz y el ritmo, he comprendido que bailar Lindy Hop “siempre con bouncing” implica no estar escuchando de verdad a la música.

Y lo más importante, un solo tipo de “bounce” es terriblemente limitante. Insistir en un “bounce” con un ritmo regular hacia arriba y abajo produce bailarines robóticos e idénticos, con independencia de la música.

De modo que, inspirándonos en bailarines callejeros (hip hop, house, etc.) podemos usar el concepto de “groove”. Así vemos en nuestros estudiantes bailes mejores y más conectados con la música.

Ahora me parece ridículo, pero tener “bounce” fue muy importante para mí cuando comencé a bailar en una ciudad en la que nadie tenía bounce. De manera que mi desarrollo como bailarina pasó por dominar este importante elemento relacionado con el mantenimiento del ritmo.

Frecuentando a bailarines callejeros he aprendido mucho sobre “mantener el ritmo” con mi cuerpo. Uno de ellos escribe:

Un niño pequeño debe aprender a ponerse de pie para poder caminar y para poder correr. De manera similar te enseñaré las bases para comprender la música, para poder bailar con la música, y para poder añadir estilo a tu baile con la música. El Hip Hop tiene una historia y la compartiré contigo. Relájate, diviértete y se una mejor versión de ti mismo.

En una clase de Hip Hop una persona demostró cómo se podía mantener un groove en el cuerpo, y entonces añadir otro. O desplazar el groove alrededor y dentro de tu cuerpo.

Hemos adoptado esta idea y comenzado a experimentar por nuestra cuenta. Al tomar clases en Herrang con bailarines y percusionistas de Guinea y Mozambique, he comprendido que con el polirritmo puedes mantener diferentes “grooves” en tu cuerpo.

Previamente entendía este concepto como si usaras el “bounce” normal como base, y entonces añadieras capas de otros ritmos sobre él. Ahora lo concibo más bien como que tu cuerpo contiene un amplio abanico de “grooves” (sensaciones rítmicas), y que cuanto mejor oído y control tengas, más podrás experimentar con ellos.

Lo maravilloso es que las raíces africanas del Lindy Hop indican que primero debes hacer todo esto por tu cuenta ¡y entonces podrás bailar con otro que hace lo mismo! Es decir, ¡el baile en pareja te permite explorar más ritmos y tempos!

Aplicando el concepto de “groove”

Para simplificar las cosas, creo que puedes pensar en el “groove” como el “ritmo básico de la canción tal y como la escuchas” De modo que podemos tener diferentes grooves en función de quiénes somos y cómo percibimos la música. Esto puede incluir un bonito bounce. O un deslizamiento plano. Pero al igual que sucede en el tap, debes mantener la cuenta internamente, no importa lo que hagas. Debes estar realmente escuchando la música y ser capaz de expresar esta cuenta de diferentes formas. No solamente con un bounce arriba y abajo.

Recomiendo descartar la palabra “bounce” aunque esté de moda, y emplear en su lugar el concepto de “groove” o “ritmo”. O algo similar que encaje en tu vocabulario y estilo. Obtendrás el mismo efecto (activar el núcleo, conectar los músculos, una buena preparación para el movimiento) pero estarás bailando y no solamente rebotando arriba y abajo.

Como herramienta de enseñanza, a los alumnos no será necesario decirles “rebota hacia abajo, no hacia arriba” o “flexiona más” o lo que sea. Bastará con sugerirles “busca el ritmo” o “muévete con la música” o “siente el ritmo en tu cuerpo” y cada uno lo hará a su manera. Este concepto es muy interesante porque la gente termina bailando por su cuenta incluso sin realizar “pasos” o “figuras”. Y logran sentirse muy cómodos, cuando superan la vergüenza.

Si nos liberamos de la encorsetada idea del “bounce” o “pulse”, podremos crecer y desarrollarnos mejor como bailarines y músicos.

Biomecánica del ritmo

El método del “groove” o sensación rítmica permite a los bailarines transferir el peso de pie a pie, mover los brazos o las caderas, o sus cuerpos de la forma que prefieran. Es una forma de comprobar el equilibrio y la activación muscular, resultando en una postura relajada, amortiguada y fluida. En este proceso se puede experimentar activando o relajando músculos, o variando el ángulo de nuestro torso para observar cómo afecta a nuestra capacidad para desplazarnos y mantener el equilibrio.

El groove contribuye a mejorar la preparación de los followers para reaccionar a “cualquier cosa” que sugiera el leader. Pero también resulta excelente para los leaders, que deben abandonar la idea de que bailar consiste en “yo mando, tú lo haces”.

El rango de movimiento que permite el “Groove” frente al “bounce”, permite al leader experimentar con el efecto producido por sus cambios de peso, y la forma en la que se libera su cuerpo para reaccionar y responder a los movimientos del follower. Y desde luego, resulta más interesante y divertido.

El bounce y las rodillas doloridas

Otra consecuencia de emplear el “bounce” para mantener el ritmo es que en muchas personas produce dolor de rodillas.

He tenido problemas con las rodillas en el pasado y he tenido que rehabilitarme haciendo sentadillas. ¿Por qué se resienten las rodillas? Según los fisioterapeutas:

  • Demasiado movimiento repetitivo con mala técnica.
  • Bounce demasiado profundo.
  • Las rodillas sobrepasan la punta de los pies. Las rodillas no deben sobrepasar la punta de los pies, de suerte que los glúteos deben salir hacia atrás para alcanzar la profundidad necesaria. En otras palabras, es como la técnica de la sentadilla que se aprende en el gimnasio o en clase de Pilates.

sentadilla y swing

Al bailar no hacemos una sentadilla tan profunda como en la imagen, pero la técnica es la misma. Tampoco creo que la clase sea el lugar donde aprender esta técnica.

Según se atribuye a Frankie Manning “No bailes para ponerte en forma, ponte en forma para bailar”

En todo caso, esta es la explicación por la que bailar “sacando el culo” no es solamente una postura exótica del baile afroamericano, sino una biomecánica correcta. De igual modo el “mira a tu pareja” mantiene la parte superior del torso y la barbilla, erguidas.

Aplicándolo a la enseñanza

Mi meta siempre ha sido que los estudiantes encuentren su propio camino. Que se expresen. Si termino con un grupo que se mueve y baila exactamente igual, o igual que yo, entonces habré fracasado en mi trabajo.

Sin embargo, muchos profesores de alto perfil tratan de crear uniformidad. Estoy segura de que no es su objetivo final, pero es una consecuencia de enseñar “a eliminar vicios”, “corregir a la gente” o “hacer que la gente deje de hacer tal cosa”.

Es duro de aceptar, pero como profesora y bailarina debo aceptar que todos somos seres humanos diferentes, y que podemos tomar decisiones propias. Y no tenemos derecho de “corregir” ciertos elementos que surgen de la individualidad.

En el track de Frankie Manning de Herrang tuvimos una clase multinivel en la que debíamos concentrarnos en el ritmo, no en las figuras. Si nos concentrábamos en el ritmo y no en ejecutar perfectamente las figuras, nuestras mentes se abrían. De pronto, todo el mundo se convirtió en un fantástico compañero de baile. Resultó muy inspirador, y contribuyó a mejorar mi entendimiento del baile. Realmente me superé a mí misma.

Esta experimentación me resulta fascinante. Y me permite emplear diferentes métodos de enseñanza, desde los más convencionales a los más heterodoxos. Me gusta esta filosofía que me anima a hacerme preguntas y practicar ideas nuevas. No se trata necesariamente de formular preguntas verbalmente, sino de abordar un nuevo paso o concepto con una mente curiosa, desmenuzarlo y ver cómo funciona. No simplemente aceptar el concepto tal y como viene dado.

Traducido y adaptado por EstiloSwing con permiso de la autora

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