Cómo encontrar tu propio estilo en el Lindy Hop

Quizás hayas bailado durante algunos años y quieras encontrar tu propio estilo en el Lindy Hop. Plasmar tus rasgos únicos, tu singularidad, tu discurso. Quieres encontrar tu propia voz como bailarín, no ya para distinguirte y llamar la atención, sino para sentirte realizado y auténtico.

Como hemos señalado en un artículo previo, la autenticidad radica en aceptar quién eres realmente. Algunos bailarines se limitan a reproducir el estilo de otros, a repetir las mecánicas aprendidas. Encuentran seguridad en la imitación y no pretenden ir más allá. Esto es normal al principio, pero después de tres o cuatro años sólidos de formación deberías buscar tu propio estilo.

El estilo personal, desborda lo puramente académico, apela a nuestro yo más profundo. Es la expresión de lo que nos hace únicos, lo que convierte nuestro baile en arte.

¡Es la diferencia entre hacer figuras y bailar de verdad!

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Es posible que te inspires en otros bailarines y aprendas de ellos. De hecho, es necesario imitar a otros durante varios años antes de encontrar tu propio camino. Pero no debes resignarte a convertirte de por vida en un imitador descafeinado de tus ídolos.

¡Tienes tu propia luz! Aunque no seas consciente de ello, tu estilo personal aguarda a ser descubierto.

Ahora bien, este artículo está dirigido a bailarines que dominan los fundamentos. Como en toda forma de arte, el estilo depende de unos cimientos técnicos correctos. En el caso del Lindy Hop necesitarás varios años de clases y prácticas regulares para adquirir unos fundamentos sólidos. El estilo se agrega a la base, no la sustituye.

Dicho esto, las siguientes pautas podrían ayudarte a encontrar tu estilo personal.

Escoge la música que te guste

El baile nace de la música. No te surgirán ideas nuevas si la música no te motiva. Tampoco te sentirás cómodo con un tipo de música swing que no te inspire, o que no corresponda con tu personalidad.

¿Te gusta la música rápida? ¿Prefieres los tempos medios o los lentos? ¿Te inspira la música swing más antigua y con textura? ¿Clásicos como Duke Ellington, Count Basie y Louis Jordan? ¿O quizás te motivan los ritmos Boogie-woogie y el jump blues? ¿Te emocionan los temas más luminosos y alegres o conectas mejor con las tramas dramáticas y subversivas? ¿Estilo New Orleans o Chicago? ¿Sinatra, Ella Fitzgerald, Alberta Hunter?

Confecciona una lista con los temas que te hagan bailar ¡Y baila con ellos!

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Rompe tus esquemas

Encontrar tu propio estilo implica que tu baile parecerá más natural, más orgánico. Probablemente hayas aprendido docenas de movimientos y patrones en tus clases y talleres. Pero no todos te resultarán naturales o reflejarán tu sensibilidad personal.

Es hora de olvidarlo todo. De olvidar a los bailarines que admiras, de olvidar lo que se supone que el baile swing debe ser.

Abandona todas las ideas preconcebidas y escucha una canción que te inspire. Deja que tu cuerpo reaccione a la música. Trata de improvisar sin recurrir a la memoria corporal de los pasos aprendidos. Sin reglas, sin ayuda.

Piensa que muchos estilos de baile surgieron de esa forma. La gente salía a las fiestas, escuchaba la música y comenzaba a expresarla con su cuerpo. Así surgió el Lindy Hop a partir del Break-away y el Charleston. La gente experimentaba e inventaba pasos nuevos.

También tú puedes crear tu propio estilo de esta forma; los fundamentos técnicos te permitirán adaptarlo a las necesidades del baile en pareja.

Respeta la técnica base

Como hemos señalado en el punto anterior, no se trata de ignorar todo lo que hayas aprendido. Puedes romper los esquemas para encontrar tu estilo, pero al hacerlo deberás respetar los fundamentos técnicos del baile.

El estilo se añade sobre la técnica base, aunque explores nuevos caminos . Usa los patrones y los pasos básicos como una plantilla a la que incorporar tus aportes.

Perfecciona y pule los nuevos movimientos ensayando regularmente.

También puedes aprender otros estilos de baile, sean o no swing, por los que sientas predilección. Por ejemplo, puede que tu estilo principal sea el Lindy Hop, pero te fascine la dinámica del Boogie-Woogie. O puede que sintonices con estilos suaves y controlados como el Balboa. Tal vez te guste algo del ballet o del hip-hop.

Adquirir técnicas de estos estilos te ayudará a moldear tus propias dinámicas, ya sea en el baile solo o en pareja.

Puedes imaginar que el baile es como un libro para colorear. Tú decides los colores, pero los contornos ayudan a definir tus movimientos.

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Crea tu propia receta

¿Sabías que Jamin Jackson comenzó como bailarín de hip-hop? Esto explica la originalidad de sus dinámicas, su creatividad y la frescura de sus aportes al Lindy Hop.

Otros bailarines conocidos como Pontus Persson, Remy Kouakou, William y Maeva, o Nils y Bianca, comenzaron como bailarines de Boogie-Woogie. De ahí la personalidad y la precisión de muchos de sus movimientos y pasos.

Es posible advertir en los bailarines sus diferentes influencias. Todos han recibido diferente formación, tienen gustos diferentes, cuerpos diferentes… y de todo esto hacen su estilo.

Se trata de usar todo lo que tienes, desde la memoria muscular que desarrolló tu cuerpo en aquellas clases de ballet cuando eras niño, al taller de Collegiate Shag que hiciste el domingo por la tarde.

No crees divisiones estancas entre los diferentes estilos que conoces, todo contribuirá a tu discurso en tanto respetes la técnica base.

Es habitual entre los principiantes incurrir en el error de pensar que la canción determina el estilo de baile. Esta canción es “Lindy”, esta es “Balboa”, esta es “Boogie” … pero la música no surge del baile ¡Es el baile lo que surge de la música! Todos los movimientos y recursos que conozcas pueden combinarse para formar tu propio estilo.

¡Tu estilo aflorará si combinas todo lo que sabes!

Ama tus diferencias

Aunque puedes tener influencias, no te limites a copiar a otros bailarines.

No si llevas varios años de clases y entrenamiento. Puedes inspirarte en el trabajo de otros artistas, pero debes adaptarlo a tus preferencias y a tu modo natural de moverte. Es buena idea grabarse en vídeo para comprender mejor cómo funciona tu cuerpo, y aprender a explotar tus proporciones, tu silueta y tus mecánicas innatas.

Lo que hace que tú seas tú debe ser aceptado, perfeccionado y puesto en valor. Puede gustarte el estilo de Skie Humphries, pero nunca podrás bailar como él ¡Ni él como tú!

 Recuerda que el estilo nace de las limitaciones. No pienses que tu diferencia debe recortarse con el molde de otra persona. Convierte tus peculiaridades en un punto fuerte de tu estilo.

Evita los grupos de bailarines que encuentran seguridad en la imitación mutua, y no te dejes influir por los que tienen una visión obtusa del Lindy Hop. El Lindy Hop sigue evolucionando sobre el legado que otros bailarines nos dejaron ¡El propio Frankie Manning decía estar asombrado por lo que los nuevos lindy hoppers eran capaces de hacer!

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No dejes de estudiar

Crear tu estilo no implica que no puedas tomar ideas de otras partes. Sigue tomando clases de profesores y bailarines que te gusten.

Es posible que en este punto de tu carrera tengas ya muy claro el tipo de enseñanzas y movimientos que te convienen, y quieras ser más selectivo. Un buen consejo es tomar talleres de profesores que tengan una complexión similar; no se enfatiza lo suficiente el tremendo impacto que tiene la forma de nuestro cuerpo y sus proporciones sobre el estilo de baile.

Las mecánicas de un bailarín achaparrado y de piernas cortas son muy diferentes a las de un bailarín espigado de piernas largas. La anchura del haz clavicular, la amplitud de la zancada, la masa muscular y otros factores antropométricos determinan lo que resulta más favorable para cada bailarín, y por lo tanto condiciona sus mecánicas.

Ahora bien, podrías optar precisamente por trabajar aquellos aspectos que te resultan más complicados. Por ejemplo, si eres ancho de hombros podrías querer aumentar la velocidad de tus giros. O, si eres muy alto, aumentar la eficacia de tus largas piernas con los jazz steps.

Pero también conviene buscar el crecimiento en otros estilos de baile que sintonicen contigo, como ya hemos comentado. Puedes tomar clases de danza oriental si tienes problemas con las disociaciones, o de hip-hop si quieres ganar plasticidad y aprender a representar diferentes ritmos con tu cuerpo.

Conclusión

Ten la mente abierta, rompe los esquemas, pero respeta la técnica. Explora otros estilos de baile y sigue practicando.

Con el tiempo, completarás ese puzle que es tu estilo personal.

¡Lo conseguirás si practicas y te a atreves a ser tú mismo!

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2 Respuestas

  1. Mª del Pilar García Ferreras dice:

    IMPRESIONANTE
    .EL TEXTO es una VERDAD ABSOLUTA.
    Gracias Felipe eres un filosofo.

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