Por qué Frankie Manning

Amamos a Frankie Manning. Y no queremos recordarle solo cuando toca, en su aniversario. Le recordamos ahora mismo, porque siempre está presente. Porque el Corazón no necesita agendas, siempre recuerda lo que es pertinente. Lo citamos a menudo en clase y queremos presentar a nuestros alumnos a Frankie Manning, la inspiración que nunca acaba.

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Frankie Manning es considerado el más importante Lindy Hopper de todos los tiempos. Pero los bailarines que han comenzado recientemente podrían no entender en profundidad lo que esto significa.

Estas son algunas de las razones por las que amamos a Frankie:

Perseveró

En 1927 comenzó a asistir a bailes en el Renaissance Ballroom cuando su madré le pidió ayudar para decorar la sala para Halloween. Aquella noche bailó con su madre y ella le espetó “Frankie, nunca serás un bailarín, eres demasiado rígido”. Frankie quería complacer a su madre, de modo que quiso aprender a bailar. Comenzó a escuchar discos en el Victrola* de su dormitorio y a practicar bailando con una escoba o una silla para “perder la rigidez”.

Ocho años después era coreógrafo en la importante compañía de baile Whitey’s Lindy Hoppers que representó alguna de las escenas de baile swing más importantes de la historia del cine.

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*Victrola: Una evolución del gramófono con sistema de trompeta interna encastrado en una especie de armario pequeño.

Increíble bailarín en su época

Frankie Manning fue un maravilloso bailarín en la época original del Swing. Solamente su papel en el clímax de Hellzapoppin’, muestra una insuperable combinación de técnica, fluidez, potencia, personalidad y humor.

Whiteys Lindy Hoppers .. Hellzapoppin.

Frankie es el bailarín con el peto de tirantes, además de haber coreografiado esta escena y ser el creador de los primeros aéreos.

Una lectura de su autobiografía nos demuestra lo creativo y productivo que fue, inventando muchos movimientos, pasos acrobáticos y coreografías como el Big Apple.

Pero también deseo destacar que se trataba de un joven inspirador en muchos aspectos: forjó su propio camino en un entorno de baile altamente competitivo, y nunca dejó de crear y de perseguir la excelencia.

Veló por muchos de los jóvenes bailarines que encontró en sus viajes alrededor del mundo, actuando como su mentor, hermano mayor o amigo, según necesidad.

Y todos estos rasgos le acompañaron cuando se convirtió en héroe de guerra en el Pacífico, donde se libró una de las guerras más cruentas de la Segunda Guerra mundial.

Bailarín social a avanzada edad

Una de las contribuciones menos reconocidas, pero más importantes de Frankie, fue que bailaba socialmente Lindy Hop siendo ya anciano, permitiendo que la audiencia moderna viese (o sintiese) como era bailar con un bailarín original del Savoy Ballroom, comprender lo que puede ser un baile swing no orientado a una exhibición.

Ninguno de los otros bailarines originales del Savoy anteriores de la guerra pudieron bailar socialmente demasiado en la escena moderna del Lindy Hop. Y su baile social fue una gran inspiración para la comunidad Swing moderna.

Además de tener un amplio repertorio de movimientos y una dinámica de baile muy vistosa, resultaba también muy sorprendente porque bailaba como si amase cada paso que realizaba- lo cual sigue constituyendo una de mis estampas favoritas de Frankie.

Frankie conduciendo la célebre “Shim Sham”; aunque no fue su creador fue su divulgador, convirtiéndola en el clásico que todo Lindy Hopper debe dominar.

Capaz de enseñar y transmitir información

Al igual que Frankie fue uno de los pocos bailarines originales del Savoy que bailó socialmente en la época moderna, también fue uno de los pocos que pudo transmitir sus conocimientos. (Según muchas fuentes esto no fue un talento natural; no habiendo enseñado nunca a gente profana en el baile, tuvo que aprender a contar los tiempos y a usar otras herramientas de la enseñanza moderna del baile).

En las dos últimas décadas de su vida, miles de personas alrededor del mundo tuvieron la oportunidad de tomar una clase con uno de los más grandes bailarines originales del Savoy Ballroom.

Podemos añadir otro poderoso elemento: Ver un hombre increíblemente enérgico a los ochenta, ochenta y cinco, y noventa años, parecía recordar a la gente que era posible que sus vidas fuesen igual de alegres y longevas.

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Bailando con 92 años

Gran comunicador

Cualquiera que haya contemplado una entrevista con Frankie, o leído su libro, sabe cuánto disfrutaba Frankie contando historias. Y era muy bueno en ello.

Las buenas historias hacen que la gente escuche. Les hace interesarse e implicarse emocionalmente. La personalidad de Frankie Manning y sus historias hicieron que la gente prestara atención al gozo –a veces desenfadado, a veces con devota pasión- que él concebía como el alma del Lindy Hop y la música Swing. Sus dotes comunicadoras y su gran personalidad le permitieron difundir su concepción del Lindy Hop y proyectarla su alrededor.

Su concepción de la vida y del baile

Frankie Manning sabía exactamente cuánto poder ostentaba en la comunidad. Y, afortunadamente para nosotros, y reconociéndole el mérito, él siempre fue muy cuidadoso con ese poder.

Por ejemplo, resultaba muy raro que escuchases alguna vez a Frankie decir algo negativo sobre alguna persona del Lindy Hop, o que dijese algo malo sobre el baile de otra persona. Esto no significa que careciese de opiniones sobre el baile, o muchas anécdotas sobre sucesos negativos ocurridos en su vida o en el baile. Pero él parecía intuir que esto no conduciría a nada.

(Frankie no ocultó completamente la verdad: Compartió estas opiniones e historias con personas a las que tuvo suficiente confianza. Sin embargo, cuando se trataba de la comunidad en su conjunto, él no las contaba.)

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En lugar de eso se concentró en lo positivo: enseñaba el baile de la forma que amaba y contaba historias que inspirasen a la gente a bailar. Animaba a la gente a encontrar su propia voz en el Lindy Hop, como él hizo cuando era más joven.

Frankie sabía que no era el único gran referente de los bailarines originales, y tampoco deseaba que la gente simplemente le imitase a él o sus ideas.

Con el curso de los años ha cambiado el modo en que honro su memoria. Cuando celebro su aniversario, el objetivo no es solo recordarle y recordar lo mucho que significó para mí y para nuestra comunidad, sino también conmemorar a todos los grandes bailarines que continuaron inspirándome conforme desarrollaba mi propia voz en el Lindy Hop. Deseo honrarle por lo que el Lindy Hop significaba para él.

Y otros dos detalles

Ante todo, Frankie era capaz de transformar a la gente de dos maneras. Una era su risa y su sonrisa. Resulta difícil transmitir lo que era ver a Frankie Manning comenzar una clase, y tarde o temprano soltar un chiste sobre la forma en que entendía el Lindy Hop mientras una gran sonrisa afloraba en su rostro y la carcajada sacudía su cabeza hacia atrás.

La otra era cuando hablaba de realmente BAILAR un paso en lugar de simplemente ejecutarlo, y entonces empezaba a tatarear un poderoso ritmo. (Era como si ese ritmo siempre estuviera en su interior, y normalmente se lo reservaba salvo que necesitara usarlo en clase). Parecía incapaz de permanecer quieto cuando cantaba este ritmo, y enseguida contemplabas cómo el swing tomaba el control de su cuerpo y le LLEVABA durante el paso. Era como si simplemente hubiese tomado una cucharada de su comida favorita.

Entonces hacía que todo el mundo tomase pareja y decía “Ah, one, two, you know what to do… Ha-ha-ha!”

Estos eran pequeños detalles, diminutos momentos en los que llenaba toda la sala con una alegría sin barreras. Pero era la clase de experiencia que hacía que la gente quisiera bailar Lindy Hop el resto de sus vidas.

Las características anteriores ya son difíciles que se den por separado. Pero que se reúnan juntas en una sola persona es la causa por la que Frankie Manning no solamente se ha convertido en una persona que honramos, sino en un símbolo que nos inspira en nuestro baile y en nuestras vidas.

El 26 de mayo es su aniversario, y lo celebramos no solamente porque fue un gran bailarín sino porque fue un gran hombre. Y porque, en muchos sentidos, fue la mejor persona que podíamos haber encontrado para enseñarnos lo que significa el Lindy Hop antes de dejarnos las llaves.

Ah one, two, you know what to do.

Traducido, adaptado y escrito por EstiloSwing.es. Basado en el artículo Why Frankie

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