Crítica Spring Lindy Weekend 2018

Evento: Spring Lindy Weekend 2018

Organizador: Big Kick (Pamplona)

Lugar y fecha: 23-25 de Marzo de 2018 (Auditorio Baluarte)

spring lindy weekend crítica

Presentación del organizador: “Clases y tasters con profesores internacionales, fiestas con música en directo y una localización muy céntrica para poder disfrutar de la ciudad antes y después de las clases. ¡Vente a Pamplona y disfruta con nosotros del 23 al 25 de marzo! ¡Va a ser genial!”

Advertencia: La evaluación efectuada se realiza exclusivamente bajo el punto de vista técnico de un bailarín de swing. No se consideran criterios subjetivos, emocionales, o imponderables, como puedan ser la diversión o el estado de ánimo que se experimente individualmente. Esta serie de críticas atiende únicamente a aspectos técnicos, formales y logísticos, y no van a guardar relación necesaria con tu experiencia subjetiva del evento. Consulta aquí nuestros criterios.

Si te has divertido mucho y no te ha preocupado nada más, concede la puntuación más alta al evento y no sigas leyendo.

La crítica corresponde principalmente al “Full pass” nivel Advanced + que incluye todas las fiestas, clases correspondientes a este nivel, y los tasters multinivel. No obstante, se han considerado también los puntos de vista y testimonios de otros asistentes.

Organización: 9,5

El evento fue concebido y gestionado por Big Kick, escuela pamplonesa formada por algunos de los bailarines de Swing con más experiencia de la localidad. Escuela que, además, tiene el mérito de ser pionera en la difusión del baile Blues, no habiéndose limitado a seguir la estela trazada por otras escuelas de Swing. Este rasgo de originalidad refleja positivamente su carácter innovador, y lo que cabe esperar de su equipo joven y visionario. Los grandes no van a rebufo de los demás, abren nuevos caminos.

Spring Lindy Weekend es un festival de formato mediano, sin las alharacas ni la masividad de otros festivales, y esto juega en beneficio del bailarín que persigue la calidad de la experiencia y un trato menos impersonal que en el concurrido Barswingona, por citar un ejemplo.

Big Kick dispuso un formulario de inscripción al que se podía acceder a través del evento creado al efecto en Facebook o en su propia página web. La descripción del evento era clara, así como las distintas opciones que podían componerse a la hora de formalizar la inscripción. La comunicación fue fluida, así como la gestión y confirmación de pagos. Además remitieron vía e-mail un booklet con todos los horarios e indicaciones pertinentes.

Durante el festival pudo verse en todo momento a los distintos responsables de coordinar y gestionar a los participantes, lo que permitía una rápida resolución de dudas o potenciales problemas. La señalética hacia las salas necesarias para cada actividad era de suma ayuda también. El único punto mejorable era la falta de indicación de acceso en el exterior del edificio; si llegabas de noche fuera del horario habitual, resultaba complicado dar con la puerta correcta en el inmenso perímetro del edificio. Esto reduce levemente la calificación.

Big Kick recibe una calificación sobresaliente en este apartado de gestión y organización técnica del Spring Lindy Weekend.

Localización: 10

El Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte, fue el escenario único donde se desarrollaron todas las actividades. Esto introduce un elemento de centralización sumamente cómodo y útil para los participantes, en particular para los que procedían de otras ciudades, que debían memorizar y orientarse hacia una sola localización. En un evento de estas características, denso en información y con escasas horas de sueño tras las fiestas, se agradecía esta simplificación y la falta de necesidad de migrar entre distintos puntos de la ciudad.

baluarte

El Auditorio Baluarte se reveló como un espacio de primer orden, a la vanguardia de otros espacios que hemos observado con los años, y en general superior a ellos. Salas espaciosas y bien acondicionadas, aseos fácilmente accesibles, y buenas indicaciones interiores. Todas las actividades se celebraron en la tercera planta del edificio, lo que requería un breve trayecto en ascensor, pero el acceso era fácil y lineal sin posibilidad de extravío.

La sala de Congresos donde se celebraron las fiestas, gozaba de 440 metros cuadrados de superficie, generoso espacio donde desplegar los movimientos de baile más amplios sin temor de colisión, dado además que la densidad de bailarines no era alta.

No habiendo detectado ningún aspecto técnico del edificio que fuera deficiente para el desarrollo del festival, recibe la calificación más alta.

Confort: 8,5

Como ya se ha comentado existían baños públicos, sitos en la misma planta que las actividades, lo que ahorraba tiempo para asearse entre clases o durante las fiestas. Los baños disponían de jabón líquido para las manos, espejos, varias cabinas sanitarias individuales y suficiente repuesto de papel higiénico.

Durante las clases se facilitaron botellines de agua mineral, aunque su distribución fue irregular; en algunas clases la provisión de agua se agotaba rápidamente y no todos podían hidratarse hasta el siguiente recambio. Este aspecto negativo resiente la nota final. La temperatura general fue agradable, no habiendo percibido un exceso de frío o de calor en ninguna de las actividades.

Sorprendió la buena climatización del espacio, particularmente durante las fiestas, quizás mediada por la menor densidad de participantes que en otros eventos más masificados como GastroSwing, o por la estación más fría en la que se celebra, pero también mejorada por los sistemas de Baluarte. La condensación de humedad fue baja, y la calidad y cantidad de aire respirable, excelente.

Durante las fiestas se dispuso una barra con bebidas de pago, que resulta habitual en estos eventos. Precios altos por cada consumición, un refresco de cola ascendía a 3 euros. Se agradece, empero, que la barra se situase al fondo de la sala, dónde las salpicaduras y derramamientos de bebida resultaban menos funestos. Como es sabido, las áreas de suelo mojado pueden provocar accidentes o dañar las suelas de cuero de un buen par de zapatos de baile. Este punto, casi ineluctable en eventos similares, reduce la calificación, aunque sutilmente debido a su ubicación discreta y alejada del escenario, y a que no se observó el desplazamiento de bebidas a otras zonas de la sala.

Suelo: 9,5

Además de con nuestra pareja, bailamos con el suelo. De ahí que este criterio merezca y puntúe en un apartado propio. Un suelo excelente mejora la experiencia y las posibilidades del baile, mientras que uno mediocre reduce los recursos y perjudica la salud articular.

sala baluarte

Los suelos de madera de las salas destinadas a las clases, resultaban excelentes. El equilibrio entre fricción y deslizamiento era casi óptimo, y se podían ejecutar los pasos propuestos en las clases sin comprometer las articulaciones ni emplear energía extra para superar una excesiva fricción. Los pivotes resultaban fluidos y los desplazamientos agradables y aéreos. Era posible concentrarse en la lección sin pensar en el suelo, lo cual es lo mejor que puede ocurrir. Quizás ciertos bailarines prefieran suelos más rápidos, aunque este punto depende principalmente del estilo de baile y de otras preferencias individuales.

En lo tocante al suelo de la sala de fiestas, observaba las mismas características reseñadas en las salas de las clases: suelo de madera con buen equilibrio entre velocidad y agarre. Desconocemos si el suelo recibió algún tratamiento especial, pero en todo caso no recibió un tratamiento equivocado, como sucede en otros festivales, en los que equivocadamente se trata de aumentar la fricción.

En el tramo final de las fiestas, tras horas de condensación y energía calorífica humana, se pudieron observar algunos signos de humedad en el suelo, pero en general estos problemas fueron neutralizados por el destacable sistema climatizador de Baluarte. En conclusión, uno de los mejores conjuntos de suelo donde hemos tenido oportunidad de bailar, con mención de honor al estado de acondicionamiento que mantuvo durante las fiestas.

Música: 9,5

La música en directo tuvo dos protagonistas: “The good time rollers”, que amenizaron la noche del viernes, y “Le dancing Pepa” que hicieron lo propio el sábado.

“The good time rollers” es una formación destacable, que ofreció una primera parte de repertorio más clásico y bailable, y una segunda parte, a término de la fiesta del viernes, con arreglos más jazzísticos y con menos Swing. En este tramo final acusó ejecutar temas demasiado largos y rápidos para el bailarín promedio, unido a un alto tempo general que complicaba la práctica del baile social.

Al contrario de lo propuesto, hubiera sido preferible que comenzaran la velada con los temas más rápidos, complejos y de mayor pureza jazzística, y hubieran proseguido, una vez fatigado el auditorio, con los temas de corte más dulce, sosegado y melódico. En cualquier caso, ofrecieron una actuación disfrutable y notable, con un colofón apoteósico en complicidad con el aforo.

Le Dancing Pepa

Por su parte, “Le dancing Pepa” rayó a otro nivel. Casi perfecta elección de temas, tempos y duraciones, ejecución certera y casi indistinguible de un disco de estudio. Sucede en algunos festivales que los grupos musicales escogidos son menos que apropiados para las demandas de un bailarín de Swing experimentado, que sabe que no todas las canciones e interpretaciones valen, al punto de que a veces la expresión “música en directo” equivale a “intenta encajar algunos pasos en esta música”.

“Le dancing Pepa” invierte por completo estas experiencias frustrantes y produce una exuberante orgía de temas perfectos para BAILARINES de Swing. Durante su actuación no se les aplaudió en proporción a su enorme mérito. Demostraron no solo ser grandes músicos sino el conocer a su audiencia, algo que tristemente no siempre observamos en los conciertos concebidos para bailarines. Nada que envidiar a clásicos como “Gordon Webster” o “Doc Scanlon”, siendo incluso superiores en algunos aspectos.

El apartado musical se erige como uno de los grandes estandartes del Spring Lindy Weekend.

Comunidad: 7

Los aspectos de interacción social siguen la tónica tantas veces observada; tendencia a relacionarse con gente del mismo grupo de amigos, falta de iniciativa para solicitar baile a desconocidos en las fiestas y ausencia de actividades que fomenten la cohesión y la traba de nuevas amistades.

Posiblemente este aspecto sea el más deficiente del festival, algo lógico considerando que casi la totalidad del resto de factores raya la excelencia. En este sentido, el factor comunidad resultó algo casi inexistente. No existieron excusas o actividades dirigidas (quizás comidas o cenas en grupo, etc.) propuestas por la organización para reunir e integrar a los desconocidos, creándose grupos aislados formados en base a afinidades previas. En este sentido, el factor social estuvo en un tercer o cuarto plano, y quizás con ello el festival perdió parte de su alma.

Sin ser algo grave, se percibió cierta frialdad general en este aspecto, no existiendo mecanismos para la integración de los desconocidos o de los llegados allende las fronteras navarras. Creemos que es importante redondear la experiencia del festival con este tipo de iniciativas empáticas.

El sábado se ofreció un menú de 15,50€ en la cafetería Baluarte, que muchos aprovechamos en aras de la conveniencia, y permitió establecer uno de los escasos puntos de convivencia. El menú era correcto para su precio.

menu baluarte

Profesores: 9

Este era el cartel de profesores que impartieron los talleres del Spring Lindy Weekend:

  • Lisa Clarke y Fabien Vrillon
  • Daria Chupyrkina y Dmitriy Vostrikov

En este apartado se juzga solamente el talante personal de los profesores invitados, su apertura y generosidad hacia la comunidad que visitan y su calidad como bailarines, sin entrar todavía en el contenido de los talleres o en su valor pedagógico. 

profesores spring lindy weekend

La primera pareja, Lisa y Fabien, demostraron que la reputación de bailarines sociales que les precede no era infundada, y se dejaron ver en las fiestas compartiendo bailes con los presentes. Su calidad y elegancia es incontestable, pero no superior a su generosidad y apertura, demostrando en todo momento que además de excelsos bailarines son grandes personas que aman su arte. Es cierto que no se les observó prodigarse tanto como en otros eventos, pero no deja de ser encomiable en un sector donde ciertos profesores cobran extra por bailar socialmente.

La segunda pareja, Daria y Dmitriy fue más parca, particularmente en la fiesta del sábado, donde se limitaron a realizar su exhibición y permanecieron después en los márgenes más inaccesibles de la pista. Participaron en el snowball del viernes, pero no buscaron la interacción social después de eso. Esto no desmerece su calidad ni su desparpajo como bailarines, siendo una pareja que demostró combinar magistralmente los elementos técnicos con el humor en un estilo propio.

En suma, dos parejas jóvenes, virtuosas y de contrastada calidad, con estilos diferenciados, desde las inflexiones blues y smooth Lindy de Lisa y Fabien, a la alegre visceralidad de Daria y Dmitriy.

Talleres: 9,5

Evaluamos principalmente los talleres del nivel más alto (advanced +) que fueron a los que asistimos, pero también hemos considerado en nuestra evaluación las experiencias, vídeos y testimonios de otros participantes y niveles.

Calificamos la calidad de la enseñanza impartida, su adecuación al nivel general de la clase, la claridad de las explicaciones, la progresión de dificultad, y el valor pedagógico de los profesores, a los que se calificará individualmente. 

Cada nivel exceptuando el de principiantes incluía 4 clases (2 con cada pareja de profesores) y 2 tasters multinivel a elegir entre 4 (Slow lindy, Shag, Dips and lifts y Electroswing)

Lisa Clarke & Fabien Vrillon: 10

Prácticamente irreprochables, actitud desenfadada y alegre, pero discurso técnico y preciso. Destilan elegancia y calidad de movimiento, alimentados por otro estilo que cultivan apasionadamente, el Blues. Además de las explicaciones técnicas claras y pormenorizadas, ayudaron individualmente a las personas que tenían dificultades, clarificando e ilustrando de manera sumamente efectiva los momentos más complicados.

Se mostraron tan solícitos que incluso ofrecieron temas a elegir en uno de los talleres, demostrando previamente las posibilidades de cada tema.

Destaca en el recuerdo un momento de lucubración filosófica de Fabien, en el que aconsejaba “no buscar el éxito”, un modo de fomentar la relajación y el estado de apertura mental que necesita un bailarín para ejecutar las maniobras más complicadas sin verse vencido por la ansiedad. La inspiración surge del vacío.

Lisa se ofrecía para demostrar errores, bailando personalmente con los presentes, y suministrando consejos certeros, de esos que a veces producen una epifanía, una comprensión súbita que ilumina al sujeto y produce un salto exponencial en su baile. Algo que a veces no sucede con años de práctica, pero sí en presencia de un verdadero maestro.

Sin gozar de la prensa o el predicamento de otros bailarines de primera línea como Frida y Skye o William y Maeva, afirmamos sin temor que no hemos conocido a mejores profesores en toda nuestra carrera. Pueden no tener la fama, pero tienen el don. Lisa y Fabien son pura ambrosía para el paladar entendido.

Extractos de los talleres. Para preservar la propiedad intelectual de los artistas, se presentan fragmentos.

Contenido y planteamiento

  • Taller 1: Se propusieron y trabajaron variaciones avanzadas del básico, el swingout. Con rotación extra, con rotación extra introduciendo un ritmo sincopado particularmente bello, además del whip característico del estilo Hollywood y una variación sorpresa del mismo. Por último, introdujeron un ritmo sincopado en el 1-2 y 5-6 de un swingout modulando el patrón habitual.
  • Taller 2: Tras haber demostrado dos posibles clases, los participantes de decantaron por la opción más vistosa sobre la más práctica (como era de esperar). Se trabajó una combinación compleja con rotaciones y cambios de dirección, empleando el strecht de manera inusual. Una clase progresiva y magistralmente conducida hasta su conclusión final.
  • Taster Slow Lindy: Bajo la etiqueta “Slow Lindy” lo que se viene ofreciendo realmente es, bajo un nombre más comercial, Blues con algunas inflexiones de Lindy (es triste, pero vende más el nombre que el contenido, y aunque lo que se ofrezca sea realmente útil, la gente debe relacionar el concepto con algo previamente conocido). Un taller muy aprovechable para el desafío de las canciones más lentas.
  • Taster Dips and lifts: Recursos para ejecutar levantamientos, cruzados de pierna y otros movimientos semi-acrobáticos. Útil desde diversos puntos de vista, en particular en lo tocante al trabajo de la tensión necesaria para una ejecución efectiva y segura. En este taller no se rotó de pareja, como es habitual en este tipo de talleres.

Aprovechamiento de la enseñanza

Inmediato, la dificultad de los talleres era proporcional al nivel promedio de la sala y la asimilación de los movimientos y los conceptos suministrados podían aplicarse al terminar los talleres. Fabien y Lisa transmitieron con éxito los aspectos técnicos necesarios para una ejecución exitosa, no limitándose al “mira esto, ahora hazlo tú”.

Registro en vídeo

Fue la única pareja del festival, que permitió el registro en vídeo de las explicaciones y puntos clave del taller, la opción preferida por los bailarines para repasar y practicar una vez que, transcurridos los días, la memoria se vuelve difusa.

Daria Chupyrkina y Dmitriy Vostrikov: 9

Escuela rusa. Para los que hemos frecuentado las comunidades Swing rusas, sabemos que el estándar europeo de enseñanza no se aplica allí. El pueblo ruso, así como las exrepúblicas soviéticas, tienen a gala un sistema educativo y deportivo de alta exigencia. Hemos observado y experimentado en muchas ocasiones que en Rusia no se aplican paños calientes ni medias tintas en la enseñanza del Swing. En general, no existen las adaptaciones que se realizan para el bailarín europeo, por ejemplo, reduciendo tempos para enseñar, realizando desgloses minuciosos en la esperanza de que todo el mundo comprenda, etc. Normalmente se sobreentiende un trasfondo de tipo deportivo o una mayor destreza inicial, algo que no sucede en España.

En esta línea, Daria y Dmitriy fueron directos e implacables exigiendo un alto nivel de concentración y de habilidad en sus clases. No existían ejercicios transicionales, desgloses propioceptivos ni otros recursos habituales en la dinámica española donde el aprendizaje es más lento (posiblemente por ser un país donde la mayoría de bailarines carece de experiencia deportiva previa y se toma el baile, en general, como un pasatiempo más).

Aunque rebajada de tono (ambos tienen ya experiencia enseñando en nuestro país) reconocimos la filosofía rusa de enseñanza y su desprecio por las naderías. Este punto lo valoramos positivamente, en tanto que mantiene elevado el nivel concentración y fuerza a abandonar la zona de confort físico y mental, algo esencial para el progreso.

En las clases no rotaron ni practicaron directamente con los alumnos, y en general las correcciones personalizadas fueron escasas, algo que reduce su calificación.

Dicho esto, fue una pareja destacable, que se complementaba perfectamente en las explicaciones culminando dos talleres de gran calado. No faltaron las explicaciones técnicas, pero principalmente en relación con la dinámica corporal y la conexión, los dos factores que fallan más recurrentemente al bailar tempos altos o realizar giros explosivos. Creemos que Daria y Dmitriy pueden llegar a ser una pareja de primer nivel en los próximos años.

Extractos de los talleres. Para preservar la propiedad intelectual de los artistas, se presentan fragmentos.

Contenido y planteamiento

  • Taller 1: Se trabajó una secuencia que combinaba el patrón de basket con un giro dinámico a posición de hammerlock y un spin sorpresa del leader. Combinación interesante y repleta de momentos técnicos, que exigía un buen frame y la habilidad de girar sin perder el eje.
  • Taller 2: Una serie de movimientos de charleston conjugando aspectos de la técnica base con variaciones exigentes e inusuales. De nuevo, en los tempos medios/altos es donde más se acusaba la falta de conexión y frame, algo que los profesores no dejaron de señalar.
  • Taster Shag: Un taller muy dinámico en el que se ilustraron algunos básicos de Collegiate Shag, donde resultaba crucial una buena comprensión del equilibrio y de la mecánica corporal. Ambicioso y divertido.
  • Taster Electroswing: Este taller no requería pareja, y enseñaba una secuencia para bailar música electroswing, combinando movimientos de charleston y jazz steps.

Aprovechamiento de la enseñanza

Inmediato y diferido, la dificultad de los talleres era superior al resto, y algunos momentos técnicos podrían requerir práctica adicional antes de aplicarlos efectivamente. Daria y Dmitriy evidenciaron ante todo el fallo de distintas mecánicas base que requieren un trabajo personal exhaustivo fuera de taller.

Registro en vídeo

Ofrecieron únicamente el registro en vídeo de la demostración con música, algo positivo, pero no tan deseable como un registro completo de las explicaciones y claves de los talleres.

Precio: 9,5

En este apartado no valoramos el precio, o si el festival resulta caro o barato. Esto es algo subjetivo que depende del valor percibido por cada individuo. Lo que valoramos es la relación entre lo ofrecido y lo pagado, y en este caso podemos decir que los 140€ a los que ascendía el “Full pass” es un precio modesto para lo ofertado. Además el pase “Beginners”, que includía dos horas de clases, ascendía a únicamente 40€ e incluía la fiesta del Viernes. La entrada para el concierto del Sábado podía adquirirse aparte por 25€ más. Todo ello en un espacio céntrico y reconocible, que simplifica las gestiones del visitante exterior.

Spring Lindy Weekend despunta como un festival brillante, casi inmaculado. Y cuando una superficie perfecta resplandece, cualquier pequeña mácula resulta evidente. En este caso, los aspectos sociales. Algo que no resulta determinante ni crítico, pero que forma parte de una experiencia completa.

En todo caso, podemos concluir que esta edición del Spring Lindy Weekend supera en quilates a la mayoría de festivales nacionales o extranjeros que hemos conocido en los últimos años, y recibe nuestra calificación global más alta hasta el momento.

Conclusión

Festivales más caros no ofrecen enseñanza de este nivel ni una experiencia de baile tan satisfactoria. Spring Lindy Weekend ha sabido acrisolar la excelencia de los profesores, el confort de los espacios y el magisterio de los músicos invitados.

Nota final: 9,1

avatar
  Suscribir  
Notificar de