Crítica Prague Swing Xmas 2018

Evento: Prague Swing Xmas 2018 (English review here)

Lugar y fecha: Praga (República Checa) 6-9 Diciembre de 2018

Presentación del organizador: Es un festival de swing con profesores internacionales, excelentes bandas en vivo, hermosos lugares y ambiente navideño. Todo sucede en el centro de la ciudad de Praga, la capital de la República Checa, y ha estado en marcha desde 2008.

Web del festival: https://www.pragueswingfestivals.com/psx/

Advertencia: La evaluación efectuada se realiza exclusivamente bajo el punto de vista técnico de un bailarín de swing. No se consideran criterios subjetivos, emocionales, o imponderables, como puedan ser la diversión o el estado de ánimo que se experimente individualmente. Esta serie de críticas atiende únicamente a aspectos técnicos, formales y logísticos, y no van a guardar relación necesaria con tu experiencia subjetiva del evento. Consulta aquí nuestros criterios.

Si te has divertido mucho y no te ha preocupado nada más, dale la puntuación más alta al evento y no sigas leyendo.

La crítica corresponde únicamente al “Lindy Hop full pass” que incluye todas las fiestas y clases de Lindy Hop del programa. También se incluyeron 3 tasters gratuitos. El evento incluía track de St. Louis Shag, y talleres extra de “Jazz for all”, que no se tendrá en cuenta.

El programa completo de Lindy Hop comprendía 8 horas de clases de Lindy Hop, 3 tasters y 4 fiestas. El precio del full pass ascendía a 190€.

ico organizacion

Organización: 8

La gestión de las inscripciones, pagos y transferencias ha sido correcta y eficaz. Se prepararon documentos con horarios, mapas y otros detalles necesarios para orientarse y desenvolverse en Praga, ya que se emplearon hasta cuatro localizaciones principales durante el evento. Merece mención la aplicación para móviles elaborada ad hoc, que facilitaba la organización de la experiencia.

Quizás puede señalarse como mal menor la inexistencia de un documento global que integrase en una misma parrilla todos los horarios y direcciones. En su lugar, era necesario consultar hasta 3 documentos distintos para conocer los detalles de clases, fiestas, competiciones y tasters, algo engorroso para organizarse de manera rápida.

En nuestra crítica de los aspectos organizativos analizamos también el sistema de audiciones o pruebas de nivel empleados. En el caso que nos ocupa, los niveles ofrecidos eran intermedio, intermedio-avanzado, avanzado e invitacional, y era necesario superar una prueba el sábado por la mañana para acceder al nivel avanzado. Quien no superase la prueba sería descendido al nivel anterior, intermedio-avanzado, mientras que superarla permitiría tomar las clases de nivel avanzado.Al inicio de la audición, dirigida por Kevin St. Laurent y Jo Hoffberg, se indicó que solamente quedaban cuatro plazas para el nivel invitational, algo que restaba ecuanimidad al proceso ya que la mayoría de plazas de este nivel habían sido asignadas a conocidos y/o profesores locales, que no habían superado ninguna audición. Se debía haber propuesto otra forma de acreditar el nivel para no limitar las posibilidades de acceso a la gente no conocida por los organizadores. Esto reduce la calificación de este apartado.

Aunque siempre se padecerán los sesgos que introducen las audiciones convencionales y que ya hemos comentado aquí, al menos Kevin y Jo organizaron parejas aleatorias para evitar las rotaciones pactadas entre amigos (un ardid frecuente), y tuvieron la cautela de dividir la audición en dos grupos para poder examinar más detenidamente a cada bailarín. Cabe destacar que fueron singularmente profesionales al suministrar indicaciones sobre los movimientos que necesitaban ver. Fundamentalmente básicos como el swing out que, como bien sabe todo lindy hopper, es el movimiento que revela instantáneamente nuestra capacidad técnica.

Con todo, no se puede afirmar que superar la audición fuera prueba de realizar un swing out correcto. Es posible conseguir este nivel si desde fuera la mecánica parece correcta, aunque desde el interior se esté haciendo un esfuerzo extra para compensar los errores del otro miembro de la pareja. Insistimos que, en la actualidad, existen sistemas de audiciones como el peer review (seguido, si se quiere, de un teacher review), y no comprendemos el atavismo de la audición clásica.

Durante las fiestas hubo disponible en todo momento personal de la organización, presto a resolver dudas o realizar los registros, algo a valorar muy positivamente.

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Localización: 10

Las clases de nivel avanzado se realizaron en la sala “Akademie”, un espacio amplio con suelo de madera, aseos y bar. Las fiestas y las clases de nivel intermedio-avanzado se realizaron en la sala “Autoklub”, a escasos metros de la sala anterior. Este espacio disponía asimismo de un amplio suelo de madera, aseos, bar y restaurante. En general hemos observado que todos los espacios elegidos eran céntricos y a pocos minutos a pie los unos de los otros, lo que aumenta mucho la conveniencia y permite gestionar mejor el tiempo.

La sala “Autoklub”, donde se celebraron las clases principales, si bien no poseía elementos arquitectónicos artísticos o de especial belleza, si se probó como un espacio amplio y eficaz para alojar a los bailarines. En las horas punta de las fiestas había que extremar las precauciones y observar un buen floorcraft para evitar colisiones, por lo que en estos momentos el festival se hubiera beneficiado de una sala mayor (o de un menor número de concurrentes). Autoklub contaba con un primer anfiteatro desde donde era posible presenciar las actuaciones y competiciones desde una mejor perspectiva.

https://youtu.be/_tAAYKsf_-k

Pero como sucedía en nuestra anterior crítica sobre Amber Swing Festival, la verdadera localización y absoluta protagonista es la ciudad. Praga es una de las ciudades más bellas del mundo, y fue una de las capitales más influyentes de Europa hasta el siglo XX, en el que tuvo que resistir la dictadura nazi primero y la influencia soviética después.

Pasear por sus calles es emborracharse de arquitectura medieval, gótica y barroca. Muchas de sus esquinas evocan la época soviética sin dejar de perfumarse de un exquisito romanticismo. El Reloj Astrológico o la Torre de la Pólvora son meros hitos para el asombrado viajero de un deambular que invita al amor y al ensueño.

Por todas las maravillas de Praga y el persistente poder de su embrujo, estamos sobradamente persuadidos para conceder a este apartado la calificación más alta.

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Música: 8

En lo tocante a la labor de los DJs, observamos la tónica propia de los países allende nuestras fronteras; tempos altos, temas largos, gusto por el swing jazz original y con textura. Curiosamente, no se observó en esta área preocupación por mantener una cuidadosa alternancia de tempos (representación gráfica sinusoidal), o por ajustar las duraciones (ni siquiera en temas rápidos que podían sobrepasar los 4 minutos). Por ello, la música pinchada resultó algo plana y monótona, aunque los temas tomados individualmente fueran adecuados.

Nos sigue llamando la atención la falta de prurito al observar los parámetros esenciales en una sesión de DJ. Aunque se alternaron algunos tempos, existían dos registros fundamentales para “lento” y “rápido”, y los arreglos musicales de los temas escogidos resultaban muy similares. Este punto menoscaba la sección musical, por fortuna elevada varios enteros por las magníficas actuaciones de Shirt Tail Stompers y Miss Mikey May.

Shirt Tail Stomper, oriundos del Reino Unido, amenizaron las fiestas de Sábado y Domingo desplegando un repertorio sólido de ejecución clásica. Con fuertes raíces en la tradición swing-jazz primigenia, consumaron dos magníficas actuaciones combinando virtuosismo musical y vocal, con un estilo añejo que resultaba tan auténtico como embriagador. Con una estupenda sección rítmica y un notable four to the bar en la mayoría de temas. No faltaron las apoteosis finales con temas concebidos al efecto. Solamente se les podría reprochar la larga duración de los temas, no adaptadas a las exigencias del baile social, y una cierta monotonía en los tempos (desde el punto de vista de un bailarín y los distintos recursos que son invocados por la música). Pese a estos defectos, que más bien podemos considerar atributos de las bandas que tocan en directo sin adaptar estrictamente su repertorio, merecieron todos los aplausos que recibieron.El segundo grupo en discordia, Miss Mikey May, complementó admirablemente la actuación de la primera banda. Desconocemos si esto fue casual o no, pero mientras que Shirt Tail Stomper se movió en la horquilla estilística y la textura del swing-jazz de los años 30-40, Miss Mikey May se enfocó en las formas musicales más emparentadas con el blues, como el rhythm and blues, el boogie-woogie, el jump blues o las formas primitivas de 12 compases. Un exquisito contrapunto y una nueva gama de sensaciones y ritmos que explorar con nuestro baile. La prodigiosa cantante americana-israelí Mikey, desplegó todos los matices de una voz nacida en África: ora profunda y potente, ora meliflua y ardiente. Cuajó una actuación sobresaliente que valió toda la melancolía vertida. Solo podemos señalar como defecto menor la poca variedad de tempos.

En este apartado no juzgamos si la música “nos gusta” o no, solamente la adecuación al nivel promedio de los bailarines y otros factores que se pueden objetivar al margen de la experiencia subjetiva individual. Considerando todo, solamente la monotonía de tempos y la longitud de los temas (tanto en directo como en las sesiones DJ) reducen la calificación en este apartado.

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Suelo: 9

Los dos enclaves principales disponían de suelo de parqué, aunque no de tarima de madera, que es el suelo ideal. Por desgracia, en ocasiones se vertían algunas bebidas en la proximidad de la pista. Esto era debido a que algunas personas ocultaban vasos del bar bajo las sillas del espacio de baile, que terminaban derramadas. Hubiera sido aconsejable algún control al respecto, ya que un acto aparentemente inocuo puede provocar resbalones o cristales rotos.No obstante, la condensación y la acumulación de humedad se mantuvieron al mínimo durante las fiestas, por lo que el suelo no acusó el aumento de fricción que es típico en estos casos. Este punto eleva notablemente nuestra valoración, ya que el suelo es la “tercera persona” con la que bailamos. Sin un suelo liso, ligeramente amortiguado y seco, el desgaste físico y articular aumenta, y las posibilidades técnicas se reducen.

Tanto en clases como en fiestas el suelo observó características que protegen la salud articular y mejoran la experiencia del baile. Solamente los factores deletéreos ya comentados que se observaron en las fiestas, reduce levemente la calificación final de este apartado.

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Confort: 5

Lo habitual en festivales de gran formato. Los espacios empleados disponían de aseos fácilmente accesibles y bar. Aunque no se dispusieron botellas de agua mineral durante los talleres, ni tampoco elementos comestibles como fruta, lo que es tendencia practicada en otros festivales. Creemos que disponer de algunas botellas de agua mineral durante las clases no hubiera supuesto un gran desembolso y hubiera mejorado notablemente el confort de los asistentes, que debían elegir entre hidratarse consumiendo en el bar o trayendo sus propias botellas desde el exterior. A todas luces, inaceptable para un festival de este nivel.

Pero la gran tara del festival fue la climatización. Durante las fiestas en Autoklub, se percibió un exceso de calor, particularmente en los momentos de máxima afluencia. El ambiente se caldeaba requiriendo frecuentes cambios de ropa y constante aseo para mantener la higiene. Lo curioso, es que los existentes medios de climatización se reservaron para los últimos momentos de la fiesta, cuando se pudo sentir la acción del aire acondicionado y una temperatura más agradable. Algo incomprensible, salvo que fuera una estrategia premeditada para aumentar el consumo en el bar. El Lazarillo de Tormes es un clásico universal..

Este defecto reduce drásticamente la calidad de la experiencia, impone el uso de muchas mudas y una constante visita a los aseos (si cuidas, como es deseable, tu higiene en el baile social). Por los defectos ya comentados, la calificación de este apartado se reduce notablemente.

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Comunidad: 7

Nada nuevo bajo el sol. Al margen de la convivencia en talleres, no existió ninguna actividad integradora o de cohesión de los visitantes extranjeros. Tendencia a bailar con los conocidos y escasa iniciativa a hacer lo propio con desconocidos.

Las followers en particular no eran especialmente proactivas, siendo esta una comunidad algo más tradicional en este punto (el hombre es el que solicita el baile, las followers prefieren perder bailes a pedir baile a un leader libre). Parece que en países centroeuropeos esta es la tónica, y dudamos si debe ser considerado un aspecto negativo o un hecho cultural. A fin de cuentas, si la cultura del país determina la actitud en el baile social, nosotros como meros invitados, somos los que debemos adaptarnos y no sufrir un caso severo de provincianismo cultural (ser un paleto, básicamente). Evitar caer en el etnocentrismo, es importante cuando las coordenadas históricas y culturales del país son diferentes a las nuestras.Pero, por otro lado, la crítica se realiza desde el punto de vista de la cultura en la que estamos inscritos, y desde esta óptica, era difícil adivinar quién estaba dispuesto a bailar contigo o si era apropiado pedir baile a los que permanecían sentados. Aunque en la práctica casi nadie rehúse un baile y la educación sea impecable, el ambiente nos parecerá hermético y contenido. Por hacer de abogado del diablo, quizás sea mejor así que en España… ¡por lo menos, cuando haya sonrisas sabrás que son auténticas!

La comunidad checa reunió también a bailarines de Alemania, Rusia, Polonia, Bulgaria y otros países próximos, y el nivel general era notable.

También observamos aquí el clásico efecto monos del Kilimanjaro, un fenómeno gracioso que vemos en muchos lugares: ocupando el proscenio y sus márgenes, los bailarines más avanzados o que creen serlo. En la zona media, los bailarines que se consideran intermedios. Al fondo, principiantes y la gente que aún se siente insegura. Se produce una jerarquía espontánea y natural, que resulta cómica cuando se hace consciente y se observa. El efecto monos del Kilimanjaro crea grupos más o menos estancos, a veces orquestados en torno a un líder, una suerte de estratificación social del baile.Normalmente nadie abandona su área, y si se aleja demasiado, vuelve enseguida a ella. Aunque procuramos movernos por toda la sala y bailar con todo el mundo, este esquema jerárquico parece inquebrantable y el baile social queda compartimentado. Aunque insistimos, que este efecto es prácticamente universal en las comunidades que han crecido lo suficiente.

En cualquier caso, y barreras culturales aparte, en las distancias cortas descubrimos una comunidad agradable y sincera.

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Profesores: 8,5

Este era el cartel de profesores que impartieron los talleres principales del Prague Swing Xmas 2018:

  • Jenna & Jon (USA)
  • Jo & Kevin (USA)
  • Moe (UK) & Andreas (SWE)
  • Robyn & Ben (UK)
  • Simona & Rokas (LT) (Gestionaron el track de St. Louis Shag, que no se considerará)

En este apartado se juzga solamente el talante personal de los profesores invitados, su apertura y generosidad hacia la comunidad que visitan y su calidad como bailarines, sin entrar todavía en el contenido de los talleres o en su valor pedagógico. 

Todos los artistas invitados eran de calidad contrastada, destacando la pareja formada por Jo Hoffberg y Kevin St. Laurent, y la pareja formada por Moe Sakan y Andreas, al menos en cuanto a precedencia de fama y galones. Como sabemos, esto no es condición necesaria ni suficiente para proporcionar una pedagogía eficaz en las clases.A fin de cuentas, lo que interesa al asistente no es que los profesores sea bailarines excelentes al realizar su coreografía o exhibición, sino que también sean excelentes comunicadores y pedagogos. Puede darse una cosa sin la otra, y es importante remarcar este hecho.

Todos los profesores realizaron exhibiciones. Algunos profesores fueron vistos bailando al menos en una de las fiestas (vienen a la memoria Moe Sakan, Jon Tigert, Ben, Jo y Andreas) que participaron en el baile social. Algunos no se prodigaron, otros no aparecieron en absoluto para bailar con los presentes. Pero se agradece la disposición de los que sí lo hicieron, y esta generosidad, que a veces no va en el sueldo, genera en nosotros un profundo respeto. Alguno de los decanos manifestaba claros signos de fatiga y no se dejaron ver en el baile social, lo que se puede entender.

En resumen, recordando que lo que se juzga en este apartado es la calidad general de los profesores y su nivel de implicación personal, otorgamos una puntuación de notable.

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Talleres: 8,5

Evaluamos los talleres considerando la calidad de la enseñanza impartida, su adecuación al nivel general de la clase, la claridad de las explicaciones, la progresión de dificultad, y el valor pedagógico de los profesores, a los que se calificará individualmente.

Hemos considerado la experiencia de otros asistentes del nivel avanzado, a los que hemos encuestado para asegurarnos una uniformidad de criterio. También hemos analizado al material audiovisual recogido para establecer un mejor criterio en la evaluación de las clases.

Jo & Kevin (USA): 8

Una pareja que ya no tiene nada que demostrar. Excelentes bailarines con una dilatada carrera y un estilo reconocible y personal. Los nombres más reconocibles y cabeza de cartel. Como bailarines, conjugan la excelencia de una técnica depurada con una original creatividad que les ha diferenciado del resto. Bailarines con mucha personalidad y un afán especial por cuidar la comunicación entre roles. Jo Hoffberg es una bailarina con un carácter arrollador, que no considera que el rol de follower se limite a “seguir”.

En esta línea, las dos horas de taller versaron sobre el intercambio de ochos (trading eights). Un taller eminentemente orientado al baile social, y a primera vista algo gaseoso, pero que mostró sus bondades en el baile nocturno. La primera hora los leaders actuaron de meras comparsas ofreciendo sus brazos para que las followers pudieran autoliderarse a placer; la follower tenía la responsabilidad de autoliderar sus passbys, círculos, sugar pushes y swing outs. El leader no ejecutaba footwork alguno, limitándose a rotar en el sitio reajustando su posición, pero podía responder con la tensión o la compresión necesarias según fuera oportuno. A la manera de uno de esos muñecos de madera con los que se practican las artes marciales.Durante la segunda clase el leader agregó su footwork. Seguía respondiendo a las iniciativas de la follower, pero añadiendo los pasos correctos, ejecutados en su propio eje sin desplazarse. Era la follower quien provocaba las necesarias rotaciones del leader de acuerdo al patrón escogido. Se explicó que para bailar intercambiando ochos era menester acordar previamente que cada uno lideraría cuatro ochos, y quién comenzaría. Por lo tanto, no hablamos de técnicas leading-following puras, sino más bien de un pacto que agrega posibilidades y matices al baile social. Jo comentaba con disgusto cómo algunos leaders tiraban de su mano hacia abajo, desequilibrándola, o sufría otro tipo de vicios con los que los leaders poco conscientes socavan a su pareja. El “intercambio de ochos” parece concebido para equilibrar el baile y repartir la responsabilidad, eso sí, no creemos que este sistema funcione con tempos altos.

En resumen, por un lado, hubiéramos preferido un taller de contenido más técnico, dado que la técnica y los detalles finos que dotan de calidad al bailar son los más difíciles de dominar. Pero hay que reconocer que la decepción inicial se desvaneció con la práctica social, donde se provocaron nuevas ideas y una comunicación vibrante.

También valoramos por parte de Kevin y Jo la trituración de expectativas y la apuesta por un concepto heterodoxo. No rotaron durante las clases con los alumnos, y las indicaciones personalizadas fueron escasas, y este punto resiente algo la nota final. No fue preciso el registro en vídeo dado que era una clase conceptual, y a que dichos conceptos han sido demostrados por Kevin y Jo en algunas de sus exhibiciones disponibles en YouTube.

Jenna & Jon (USA): 9

Oriundos de Estados Unidos, y compañeros habituales en varias competiciones, gestionaron una clase bien estructurada, sistemática y con dificultad progresiva. Introdujeron correcciones a nivel personal cuando lo consideraban necesario, y fueron escrupulosos con detalles técnicos (leading, postura, conexión, frame…). Buen equilibrio entre teoría y práctica, buena dinámica en las rotaciones.

Se practicaron swing outs con conexiones y direcciones infrecuentes, pases giratorios y otras combinaciones similares de patrones de 6 y 8 tiempos. Movimientos a priori simples, pero la grandeza del baile es hacer parecer simple lo complejo. Si todas las piezas encajan de manera correcta y en sincronía, un movimiento complejo produce la ilusión de ser sencillo. Empero, cuando falla algún detalle esencial, el telón cae y el mago de Oz se revela como un hombrecillo insignificante.

https://youtu.be/GxVo_VTCzsg

Extracto del resumen en vídeo. Se presenta un breve fragmento.

Valoramos especialmente la adecuación al nivel general de la clase, y cómo insistieron en los puntos débiles del promedio. También destacamos su humildad, no pretendiendo impresionar con algún combo sofisticado, sino mostrando la belleza de lo simple cuando se hace con propósito.

Aunque no rotaron, suministraron indicaciones personales y permitieron el registro en vídeo tanto de explicaciones pormenorizadas como de una demo con música, que es la opción preferida para recordar y aprovechar el contenido de la clase. Por ello reciben una calificación sobresaliente.

Robyn & Ben (UK): 9

Venidos del Reino Unido, son dos jóvenes bailarines que despuntan, merecidamente, como figuras del Lindy Hop. Su didáctica se decantó por el aprendizaje de una coreografía. Esta coreografía estaba tomada directamente de una famosa secuencia del clásico “A day at the races”, de la cual constituía un fragmento.

De este método de trabajo, podemos presentar varias objeciones: Primero, el aprendizaje de una coreografía no tiene transferencia a la comunicación leading-following del baile social, que es objetivo primario por el que la mayoría de los asistentes toman clases. Las coreografías complejas no son reproducibles en el contexto del baile social, salvo que ambas partes conozcan y hayan ensayado la misma coreografía. Segundo, si no se mantiene la práctica en la memoria (algo que el bailarín promedio no hace) la coreografía termina disolviéndose en el olvido. Tercero, a veces es un ardid que excusa a los profesores de explicar conceptos y técnicas reales, que son lo más difícil de transmitir, produciendo sin embargo la ilusión de una clase dinámica y divertida sin aprendizaje último real.

https://youtu.be/Y-zfUfp1dEw

Extracto del resumen en vídeo. Se presenta un breve fragmento.

En la otra mano, enseñar una coreografía puede ser también un método de trabajo que permite condensar muchas combinaciones y movimientos, algunos inusuales, en las escasas dos horas de clase; los beneficios son una práctica multiangular de las capacidades técnicas inherentes, la coordinación y la memoria. Y otro beneficio no menos importante, es la conexión con las raíces afroamericanas de este baile. Experimentar el espíritu de una secuencia con casi 100 años de historia, permite recordar de dónde venimos, y cómo se bailaba antes de que el esnobismo de la “musicalidad” y el bouncing lánguido se apoderase de la comunidad swing moderna. La mejor forma de entender algo es atendiendo a su génesis, comprendiendo su origen. Y, en conclusión, podemos decir que el salirse por la tangente ha sido lo mejor que Robyn y Ben podían haber hecho.

Tras un visionado de la celebérrima secuencia de la película “A day at the races”, se fueron trabajando distintas porciones de la secuencia prestando atención especial al timing y al ritmo. Se hicieron correcciones personales, y se permitió el registro el vídeo de la demostración de los profesores.

Por todo ello, y considerando que pesa más lo positivo que lo negativo en esta enseñanza coreográfica, calificamos la actuación de Robyn y Ben de sobresaliente. Es difícil hacer más en tan poco tiempo.

Moe (UK) & Andreas (SWE): 9

Pareja habitual en competiciones de Lindy Hop y de Balboa, esta pareja posee un estilo suave y sofisticado que destila elegancia. El arranque de esta clase fue a nuestro entender algo lento; se comenzó trabajando los detalles fundamentales de un reverse swingout, y desde esta combinación se progresó hacia combinaciones poco habituales que se lideraban desde el lado izquierdo del leader. No exentos de desafío, pero asumibles con unos fundamentos técnicos apropiados, estos movimientos exploraban todas las aristas de stretch y la compresión, la tensión y la dirección, de una manera original.

https://youtu.be/4ySb-0-0Bm8

Extracto del resumen en vídeo. Se presenta un breve fragmento.

Moe y Andreas se complementaron en las explicaciones y progresaron cuidadosamente hacia la conclusión final. No precipitaron los acontecimientos y se aseguraron del progreso general de la clase antes de agregar información adicional. El formato escogido para la clase fue el de la secuencia progresiva; eso implica iniciar con un movimiento o combinación determinados, para ir agregando nuevos pasos conforme se asimilen los anteriores. La cantidad de material dependerá de la capacidad de asimilación de los presentes. Es un formato efectivo y conveniente en la mayoría de casos.

Por último, no realizaron una demostración final con música para su registro en vídeo, pero sí un desglose pormenorizado de los pasos del taller. Si no se pueden tener ambas cosas, esto último es lo preferible, y eleva la calificación final de esta extraordinaria pareja.

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Precio: 8

Recordar en primer lugar que en este apartado no opinamos si el festival resulta caro o barato. Esto es subjetivo. Lo que evaluamos es si hay correspondencia efectiva entre el valor de la experiencia y el importe abonado. O, dicho de otro modo, si el valor de lo ofrecido supera, iguala o queda por debajo del precio pagado.

Los precios oscilaban entre los 170€ para la inscripción en pareja y los 190€ para la inscripción individual. Este full pass incluía todas clases y fiestas del festival. Se ofertaron clases extra de “SOLO TRAINING FOR LINDY HOPPERS “lideradas por Jo Hoffberg, al precio de 70€. Antes de cada una de las fiestas principales se propusieron diferentes tasters de back leading, slow dance, etc.

Cabe recordar que este festival comprendía 8 horas de clases de Lindy Hop distribuidas a lo largo de dos días, además de las tres fiestas principales con música en directo. Un precio ajustado para todo lo que se ofrecía. El coste del vuelo, reservado con tiempo suficiente, no es demasiado alto si enfocamos esta experiencia como unas vacaciones y no constreñimos la estancia a la duración del festival. Sería imperdonable volar a Praga solo para encerrarse en las salas de baile y no dedicar una o varias tardes para embelesarnos con sus preciosos rincones.

Como nota discordante hemos observado que Praga es una ciudad muy turística, y en cierto modo adaptada a las necesidades del turista. Por ello, en ocasiones podemos percibir los lugares más pintorescos como una suerte de parque temático por donde desfilan los curiosos para hacer las fotos de rigor. No falta la versión checa del restaurante con “comida típica” (versión local de la paella congelada) y cosas así. Pero el viajero informado y atento, sabrá abandonar los circuitos y establecimientos más turísticos para ver recompensado su esfuerzo con una impresión más profunda y auténtica de la vieja Praga.

En conclusión, considerando festival y emplazamiento, es una inversión interesante si podemos asistir con margen para recorrer la ciudad sin prisa.

Conclusión

Prague Swing Xmas Festival es un festival brillante y equilibrado. Acusando únicamente defectos menores, es una excusa perfecta para hacer la mochila y visitar la hermosa ciudad de Praga. Si la vida cotidiana te ha convertido en un gólem de barro como el de la leyenda, el swing checo te insuflará de nuevo la divina chispa de la curiosidad y el baile.

Nota final: 8

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