¿Aprender a bailar yendo solamente al baile social?

He conocido a innumerables personas que creen que pueden aprender a bailar yendo solamente al baile social. Solía ​​ser una de ellos. Afortunadamente, nunca fui de la escuela «¡Miro YouTube y ahora lo entiendo!» Yo era del tipo «¡Bueno, siendo follower, creo que puedo ir cogiéndolo bailando solo social!«

A decir verdad, realmente me salí con la mía. O eso pensé. Más tarde descubrí que la única que estaba siendo engañada era yo misma y los bailarines con una actitud similar. Los verdaderos bailarines sabían que me faltaban muchos elementos fundamentales.

Spoiler: si alguna vez quieres saber bailar de verdad, necesitas clases y/o entrenamiento. Es lo que hay.

Ahora, permíteme definir ‘saber bailar’.

Para mí, saber bailar significa que se entiende y aprecia la técnica y la estructura de la forma de arte que se está practicando. No significa hacer una aproximación burda a algunos de los fundamentos que permiten sobrevivir en el baile social.

Eso -para mí- no es ‘saber’ bailar. Eso es una persona que desea salir, ser social y mover su cuerpo. Quizás también lo esté haciendo para sentirse sexy o atractiva. No hay nada de malo en eso, pero es importante reconocer si realmente sabemos bailar, o si salimos a bailar simplemente porque es una actividad social divertida.

No tengo problemas con nadie en los bailes sociales, siempre y cuando no se comporte peligrosamente. Sin embargo, he conocido a muchas personas que dicen ser «bailarines» cuando está claro que no han invertido en serlo. Estas son las personas con las que discrepo.

Me pondré a mí misma como un ejemplo. Puedo sobrevivir en una fiesta de Kizomba. Pero nunca diría que realmente ‘bailo’ ese estilo. Simplemente trato de defenderme. ¿Por qué? Porque me falta el entrenamiento. Si un bailarín avanzado de ese estilo observa mis pies o mi movimiento, sabrá que no conozco la técnica o las bases de ese baile específico.

Pero a alguien que solo practica el baile social, suelo parecerle una «gran» bailarina (o eso me han dicho) simplemente porque sé cómo moverme.

Ahí radica el peligro.

Si no conociera mis propios límites, sería fácil asumir que soy una «bailarina» de esos estilos simplemente porque las personas que bailan socialmente piensan que soy genial. Podría pensar que ‘aprendí socialmente’, y que tengo un don natural que me dispensa de la necesidad de tomar clases. ¿Y sabes qué? En muchos lugares, podría bastarme con esto durante mucho tiempo. Sin embargo, existen varios riesgos asociados con no tomar clases y ‘aprender’ en la pista de baile social.

Lesiones

Este es el riesgo más grande. No tomar unas buenas clases te hace daño a ti mismo y a los demás.

Mi baile principal es el Lindy Hop, que para mí es a la vez uno de los bailes más divertidos, hermosos y satisfactorios, pero también uno de los bailes más propensos a causar importantes lesiones si no se aprende correctamente. ¿Por qué? Tenemos algo que ningún otro baile tiene: el bouncing creado mediante la flexión simultánea de rodillas, tobillos y cadera, y una postura deportiva eficiente para crear tensión dinámica (counterbalance y stretcht).

Me estremezco cada vez que un leader o follower que comienza este baile, me dice que es «fácil» y comienza a imitar algunos movimientos. Conozco a muchos «bailarines sociales» que tuvieron que dejarnos porque se dañaron las rodillas o la espalda al intentar copiar movimientos sin entender la mecánica.

Lo más trágico es que estas lesiones se podrían evitar casi en un 95% si al menos una persona de la pareja supiera cómo bailar con seguridad (todos los bailes tienen este problema. Incluso el West Coast Swing, uno de los bailes sociales de menor impacto, produce lesiones en el hombro si no conoces la técnica correcta).

Incluso si se trata solamente de un taller ocasional, o de una breve pregunta a un maestro, haz un esfuerzo para aprender la forma correcta antes de ejecutar un movimiento. Si parece arriesgado, no lo hagas hasta que sepas cómo hacerlo. Si algo resulta incómodo o duele, DETENTE y pregunta antes de volver a hacerlo. Sin excepciones.

Además: ese tipo espontáneo que te está diciendo la forma «correcta», probablemente no sea un maestro. Él no cuenta como una ‘clase’.

Malos hábitos

Aprende bien la primera vez. Se necesita mucho más esfuerzo para desaprender un mal hábito que aprender desde cero. Mis alumnos favoritos son los que vienen vírgenes, por así decirlo. No me importa si tienen dos pies izquierdos. No me importa si nunca se han movido. Dame un principiante total y podré asegurarme de que sus primeros hábitos sean correctos.

Dame a alguien que crea que ya sabe porque ha estado bailando socialmente durante 2 años, y mi trabajo se volverá mucho más complicado:

  • Malos hábitos.
  • Piensan que lo «han cogido», incluso si lo hacen mal, y no quieren comenzar desde el principio para corregirlo.
  • Cuando van al baile social, es muy probable que vuelvan a sus viejas costumbres.

Te lo dice alguien que bailó socialmente durante un año antes de comenzar a recibir formación. La cantidad de tiempo que pasé deshaciendo mis malos hábitos fue enorme. Sinceramente, me hubiera encantado haber tenido la perspectiva y la oportunidad de tomar clases ese primer año. Me habría ahorrado muchos problemas.

Falta de progreso

El estancamiento ya resulta bastante duro sin tener buenos cimientos. Lo será mucho más si te saltas el entrenamiento. Tarde o temprano, alcanzas un tope donde ninguna cantidad de talento natural te salvará de la falta de técnica. A veces veo personas súper creativas a las que me gustaría llevar a una clase de principiantes, solo para darles unas bases. Tienen mucho, mucho talento. Son personas que podrían llegar a la cima, si estuvieran dispuestas a pasar por las tortuosas fases del aprendizaje de los fundamentos. Muchas personas que entrenan muy, muy duro, terminan superando a estas personas ‘talentosas’ por puro poder de voluntad e inversión en su educación en el baile.

La otra mitad es gente que se siente frustrada legítimamente porque no pueden hacer más, y terminan dejándolo. O bien, asisten a un festival y suponen que podrán seguir el ritmo de todos los talleres y terminan frustrados porque les faltan la base que les permitiría dominar el nuevo material. Entonces, sintiendo que no pueden hacerlo o que han tocado techo, dejan de bailar.

No saber lo que falla

Hay una escuela de pensamiento que dice que cuanto más puedas hacer, más podrás apreciar cuando otros hacen cosas extraordinarias en el mismo campo (más al respecto aquí). El baile no es una excepción. Si un bailarín se limita a moverse como le salga de las narices, las posibilidades de que pueda apreciar a los grandes leaders y followers y disfrutar realmente de todo el potencial del baile, son limitadas. Cuanto más aprendas, más podrás apreciar a los verdaderos bailarines (en lugar de a los que solo parecen moverse bien).

Nunca olvidaré cuando uno de nuestros alumnos más recientes me dijo:

Hay mucha gente que no entiende cosas súper simples que para mí ahora son instintivas. Siento la mecánica del baile, y puedo sentir cuando algo no funciona ¡No tienen idea de que bastaría un simple detalle para que les saliera mucho mejor!

Antes de tomar clases, esa persona nunca habría sabido que estas pequeñas cosas estaban mal. Más aún, ese bailarín puede relajarse y compensar a aquellos compañeros que tienen dificultades, y tiene el conocimiento para discernir si es su pareja la que está teniendo alguna dificultad o si existe una deficiencia en su propio baile.

¿Qué pasa si no hay clases cerca de mí?

No tener acceso o mucho dinero es una de las razones principales para no invertir en formación de baile.

Si no hay clases cerca, te sugiero que inviertas en un viaje a alguna academia importante para formarte. Si no puedes pagarlo, entonces la mejor alternativa es conectar con un buen profesor a través de Internet o Skype. No es ideal, pero definitivamente supera a YouTube. Estas personas pueden guiarte desde lejos, y ver cuándo fallan elementos de los pies o la postura, etc.

Muchas de las mejores escuelas y maestros también ofrecen videos instructivos on-line (por ejemplo nuestro canal de YouTube). De nuevo, esto no es lo ideal, pero son muy superiores a ir completamente sin formación y lastimarte a ti o a alguien más.

Si tienes acceso a una escuela, pero el dinero es un problema, habla con la escuela que te gusta sobre otra forma de pagar las clases (por ejemplo, voluntariado, ofrecer algún servicio o producto a cambio, ayudar con la publicidad, etc.).

Traducido y adaptado por EstiloSwing con permiso de Laura Riva

¡Recibe las nuevas publicaciones!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *