10 mitos del Lindy Hop

Hablamos de algunos mitos del Lindy Hop, en su mayoría tópicos erróneos o falsas creencias que se repiten con frecuencia. En general provienen de la desinformación o de la falta de experiencia, y se pueden disculpar si estás comenzando con el Lindy Hop.

No es una lista exhaustiva, y algunos puntos pueden ser debatidos, pero consideramos que en general son mitos bastante extendidos.

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  1. Sin talento natural, nunca aprenderás a bailar

Lo que llamamos “talento” no es una cualidad innata. Suele ser un término que usamos para resumir años de práctica, experiencia deportiva previa y otros factores que hacen destacar a un bailarín. Es normal que la persona que ha bailado ballet en su infancia o practicado algún deporte, tenga más facilidad inicial para aprender a bailar. Al igual que alguien con formación musical sabrá entender mejor los ritmos de las canciones.

Asimismo, un bailarín de Lindy Hop que no se limite a asistir a las clases, sino que practique regularmente en los bailes sociales, parecerá tener más “talento”.

El “talento” es solo una forma de referirnos a la “experiencia” que tiene esa persona. Puedes cultivar el mismo tipo de “talento” si trabajas duro y metes horas.

¡La disciplina y la aplicación son mucho más importantes para ser un buen bailarín que el “talento”!

  1. Puedes ser un gran bailarín sin clases o entrenamiento

Aunque no todos los grandes bailarines toman clases regulares, todos practican de alguna forma. A veces tienen un mentor que les orienta en el proceso. Otros, tienen acceso a algunas clases sueltas, pero invierten horas en el entrenamiento.

Normalmente, los que se enorgullecen de ser “autodidactas” no son bailarines con buena técnica. Pueden ser bailarines divertidos en el baile social, pero carecerán de la calidad técnica de un bailarín que ha recibido formación. Más sobre aprender solamente con el baile social

Para ser un buen bailarín debes tomar clases de un profesor competente, o invertir muchas horas en tu propio entrenamiento bajo la guía de alguien cualificado. Ser una pareja divertida para el baile social, y ser un buen bailarín, no siempre es lo mismo.

Además, confiar en el aprendizaje sin clases o entrenamiento lleva a la adquisición de malos hábitos.

¡Es mucho más difícil desaprender una mala costumbre que aprender bien desde el principio!

  1. ¡Ya se hacer ese paso!

¡No, no es así! Te han enseñado ese paso en alguna parte. Te has conformado con una chapuza que se le parece. Pero no lo “sabes” todavía. Siempre hay margen para hacerlo mejor, pero si no eres consciente de ello, nunca mejorarás.

Si en una clase o taller te enseñan ese paso “que ya conoces”, en lugar de limitar tu progreso, revisa tus fundamentos. Busca los detalles que te faltan. Revisa tus cambios de peso, los ángulos de tu cuerpo, tu frame y tu conexión en cada momento crítico. Más sobre progresar y mejorar

En el Lindy Hop esto es particularmente importante con el swing out. Conocer el esquema de pasos y las dinámicas básicas no equivalen a realizar un swing out técnicamente correcto. Es un trabajo de años. Por eso el swing out mide la calidad de un bailarín de Lindy Hop en las pruebas de nivel de los festivales.

¡Hay diferencia entre conformarse con una chapuza y saber hacerlo de verdad!

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  1. Los buenos bailarines son buenos profesores

No. Bailar y enseñar son habilidades distintas. Algunos grandes bailarines son profesores horribles, mientras que algunos bailarines menos espectaculares son grandes profesores.

Esto resulta claro en los talleres de algunos profesores de talla internacional. Aunque han podido ganar distintas competiciones y su baile sea asombroso, son bailarines tan intuitivos que son incapaces de explicarse, de dirigir una clase de manera metódica. En ocasiones las clases son para ellos simplemente una fuente de ingresos extra, no tienen vocación didáctica.

También hay bailarines a los que les gusta enseñar, pero que no saben explicar o transmitir los conceptos importantes. Ser un buen bailarín o querer enseñar, no conlleva disponer de las aptitudes para una enseñanza eficaz.

Por último, existen bailarines con vocación de profesor, que saben explicar y transmitir conceptos técnicos difíciles de manera amena. A veces son bailarines espectaculares, a veces no ¡Pero son los que te hacen crecer!

  1. Los mejores bailarines hacen movimientos espectaculares

Los bailes más bonitos y satisfactorios están basados en una buena conexión. A todos nos gusta ver movimientos avanzados divertidos y espectaculares, pero no cuando un leader bruto retuerce el brazo de su follower para hacer la última figura que ha visto en YouTube. O cuando una follower se preocupa más del estilo que de la comunicación con su pareja. Más sobre la conexión y el frame

Sin duda, si tuviéramos que elegir entre ser espectacular o tener una buena conexión, escogeríamos lo segundo. Incluso si todavía no tienes un nivel muy alto, tu pareja siempre preferirá un baile suave, conectado y fluido. Los pasos acrobáticos o llamativos pueden impresionar desde fuera, pero los grandes bailarines se preocupan de su pareja, no de los que miran.

Cuidan el lenguaje no verbal del baile y componen una bella constelación de pasos e inercias fundidos con su pareja y la música.

¡Y no olvidan que la conexión y la técnica son las herramientas que construyen un buen baile!

  1. El rol de leader consiste en “llevar” a la follower

No. El rol de leader (con independencia de su sexo) consiste en iniciar movimientos, sugerir inercias y transmitir la energía en distintas direcciones. El leader debe recordar que el baile en pareja consiste en improvisar juntos con la música, mediante un lenguaje no verbal.

No está “al mando”. Deberá ser receptivo a la proactividad y aportes de su follower (back leading, etc.), reservando siempre que sea posible suficientes tiempos en cada movimiento, o momentos específicos, para que ella pueda expresarse también. Más sobre el leader receptivo

  1. El rol de follower consiste en “seguir” al leader

No. El rol de follower (con independencia de su sexo) consiste en tomar las sugerencias, las inercias y las energías transmitidas por el leader, para convertirlas en un movimiento añadiendo al mismo tiempo su personalidad y su estilo, su interpretación de la música y la coreografía que están improvisando juntos.

La follower no es simplemente “llevada” por el leader, es un papel activo que toma continuamente decisiones y tiene poder para modificar el curso de su baile con su proactividad. Más sobre la proactividad de la follower

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  1. El Lindy Hop es solamente una actividad divertida

El Lindy Hop es una actividad divertida, no cabe duda. Pero también es una forma de arte con casi 100 años de historia a sus espaldas.

Casi todos hemos comenzado a bailar porque es una actividad divertida, con un fuerte componente social y una gran comunidad por todo el mundo. Pero quedarse ahí, sería una lástima. Al igual que otras formas de baile, el Lindy Hop tiene una profundidad y un rigor que no siempre se subrayan. Todo el mundo percibe el Ballet o el Tango como formas de baile técnica e históricamente sobresalientes, pero el carácter «popular» del Lindy Hop hace que a menudo se olvide que tiene una dignidad similar.

Si de verdad amas el Lindy Hop y no lo consideras una actividad sustitutiva de la zumba o del gimnasio, habrás sido consciente de su profundidad, de su vasto bagaje, de su historia. Es posible que leas artículos o libros al respecto, y esto haya aumentado todavía más tu aprecio por esta forma de arte. Y si no lo has hecho ¡te invitamos a hacerlo! Jamin Jackson nos habla de ello

Conocer más sobre el Lindy Hop no solo aumentará tu amor por él, sino que te hará mejor bailarín y persona. Reconocer a nuestros predecesores y su legado, la conexión del Lindy Hop con la música jazz, la teoría musical, la técnica de baile, los procesos históricos… aunque divertido, este es también un arte noble y profundo, que debe ser honrado. Un músico pasa diez años en el conservatorio estudiando historia, armonía o lenguaje musical, lo que aumenta su capacidad para apreciar y disfrutar de su instrumento.

¡Lo que podemos aprender con el Lindy Hop es al menos comparable!

  1. Los bailes clandestinos son una buena práctica

En realidad no. Concedemos que son divertidos y una gran actividad social. Que damos visibilidad a la cultura swing y la promocionamos. Es buena idea celebrarlos de vez en cuando.

Ahora bien, los suelos de la calle (habitualmente pavimento) infligen un gran desgaste articular y aumentan el riesgo de lesiones. El shock producido por el impacto de nuestro cuerpo contra el suelo nos devuelve una energía de varias veces nuestro peso corporal, que absorberán nuestros huesos, músculos y tendones. Más sobre el suelo y las lesiones

Además, al carecer de las propiedades de un suelo correcto, estamos obligados a bailar de otra forma, deteriorando nuestra técnica y sacrificando matices. Si eres principiante, esto te puede hacer adquirir malos hábitos ¡Necesitas el mejor suelo posible! Un bailarín avanzado tiene más experiencia para adaptarse sin comprometer su técnica base.

¡Está bien hacer clandestinos de vez en cuando, pero si quieres bailar bien y cuidar tus articulaciones, administra tus bailes en la calle!

  1. Solo hay una forma de bailar Lindy Hop

¡Claro que no! La aparición de escuelas profesionales puede llevar consigo la unificación de criterios, la uniformización de lo que debe ser el Lindy Hop. Pero basta examinar algunos clips de vídeos antiguos para aceptar que muchos bailarines originales de Lindy Hop tenían estilos y maneras de bailar muy diferentes.

La forma más aceptada de bailar en la actualidad se la debemos a Frankie Manning, pero este nos recordaba que él fue solamente uno de los bailarines originales, y que había muchos otros con estilos diferentes. Nos invitaba a buscar nuestro estilo personal.

Hay escuelas que consideran fundamental el bouncing (algo que no era característico del Lindy Hop original), otras prefieren insistir en las dinámicas o la conexión. Fuera de los básicos del primer o segundo año de clases, hay margen para todo tipo de desarrollo, sin que deje de ser Lindy Hop.

Diferentes profesores pueden explicar el mismo movimiento de maneras diferentes. Es cierto que hay formas incorrectas de hacer las cosas, pero el resto es una cuestión de preferencias, de lo que cada profesor valora más de acuerdo a su entrenamiento, valores y experiencia.

Desconfía de cualquier dogmatismo. ¡La creatividad y las diferencias están en las raíces mismas del Lindy Hop!

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